19 de octubre, conmemoración del día mundial del cáncer de mama.

Publicado por MARO Consultoría y capacitación, S.C.

contacto@maro.com.mx

 

El tema que trataremos no es fácil y si preocupante: cada año se producen 1.38 millones de nuevos casos y 458,000 muertes por cáncer de mama (IARC Globocan, 2008). Y es tan frecuente que no importa el lugar del planeta en el que se encuentren.

Los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, por lo que la detección previa sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad. Cuando se detecta previamente, se establece un diagnóstico adecuado y se dispone de tratamiento, las posibilidades de curación son elevadas. No así, cuando se detecta tardíamente.

La mayoría de las muertes (269,000) se producen en los países de ingresos bajos y medios, donde la mayoría de las mujeres con cáncer de mama se diagnostican en estados avanzados debido a la falta de sensibilización sobre la detección previa y los obstáculos al acceso a los servicios de salud.

¿Qué es el cáncer de mama?

Se origina cuando las células en el seno comienzan a crecer en forma descontrolada. Estas células normalmente forman un tumor que a menudo se puede observar en una radiografía o se puede palpar como una protuberancia (masa o bulto). El tumor es maligno (cáncer) si las células crecen penetrando (invadiendo) los tejidos circundantes o propagándose (metástasis) a áreas diferentes del cuerpo.

Aunque muchos tipos de cáncer de seno pueden causar una protuberancia (bulto o masa) en el seno, no todos lo hacen.

¿Cuáles son los síntomas?

Según la Asociación Americana del Cáncer, cualquiera de los siguientes cambios inusuales en la mama puede ser un indicio de cáncer de mama:

  • inflamación de la mama o parte de ella
  • irritación cutánea o formación de hoyos
  • dolor de mama
  • dolor en el pezón o inversión del pezón
  • enrojecimiento, descamación o engrosamiento del pezón o la piel de la mama
  • una secreción del pezón que no sea leche
  • un bulto en las axilas

Estos cambios pueden ser también indicios de afecciones menos graves y no cancerosas, como una infección o un quiste. Es importante que un médico revise inmediatamente cualquier cambio en las mamas.

En MARO nos importa que la información y la cultura de la prevención de este padecimiento se expanda cada día más, sin importar dónde se lea. Por ello creemos importante que más allá de pensar en que no sucederá, se tengan hábitos de prevención, que exista mayor comunicación, que se quiten tabúes y se piense en una salud mejor. Puede ser de gran ayuda acudir a un especialista no sólo de la salud, para poder sobrellevar esta etapa de mejor manera y tener claro lo que se debe hacer tanto de manera personal, como familiar y hasta social, ya sea que directamente se tenga esta situación o que algún familiar cercano la viva.

He escuchado experiencias al respecto, y sin duda, lo que duele a quien lo padece, es la falta de apoyo familiar, y también ellas han tenido miedo de expresarlo. Así que, lo mejor es perder el miedo a decirlo; seguro hay alguien que siempre brindará apoyo.


Consultas:

¿Qué es el cáncer de seno? https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-seno/acerca/que-es-el-cancer-de-seno.html

Octubre: Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama http://www.who.int/cancer/events/breast_cancer_month/es/

Anuncios

¿Estoy viejo para volver a estudiar?

Blog creado por: Magdalena Macías

mail: magdalena.macias@maro.com.mx

 

Voy llegando a mi nueva universidad, desconozco el procedimiento del uso del estacionamiento, por lo que me acerco a un vigilante, le indico que soy de nuevo ingreso y le pregunto dónde puedo dejar mi auto; él muy amable me responde: “Claro profesora, no hay lugares asignados, puede estacionarse en cualquier sección” …no vi la necesidad de precisarle que no era yo una profesora sino una nueva alumna…de 42 años…pero, al fin y al cabo, alumna.

Trabajar 15 años en firmas internacionales y nacionales, me permitió tener claro que los servicios profesionales, por más especializados que sean, requieren ser atendidos cuidando todos los ángulos o puntos de vista y no solo la materia principal de la cual se trate. En estas firmas los profesionales de las diversas áreas aportamos nuestros conocimientos y experiencia para la prestación de un resultado final integral; si bien formar parte de estos equipos durante de 15 años me dio un sólido respaldo al momento de independizarme, dejar una firma multidisciplinaria, me dejó también, de un día para otro, sin esa red de apoyo.

Todo ello me llevó hace poco más de dos años a iniciar una maestría en derecho fiscal; entre más cosas aprendía, más me daba cuenta de todo lo que no sabía y de todos los espacios que como hoyos negros se presentaban ante mí; ahora había muchas más necesidades técnicas que subsanar de las que hasta ese momento conocía.

Fue entonces cuando de manera seria, retomé un sueño abandonado de 10 años atrás, estudiar Derecho.

No, no piensen que un día se prendió un foco en mi mente y me inscribí, la verdad es que en lo primero que pensé fue en los contras: “ir a clases”, “hacer tarea”, “de dónde iba a sacar tiempo, “las cosas que debía sacrificar”, “el dinero que representaba” y todas esas ideas que seguramente pasan por tu cabeza si es que estás o has contemplado volver a la escuela.

Volver a ser alumna de manera formal en una licenciatura ha sido por mucho de las mejores decisiones de mi vida, sin duda lo más difícil ha sido organizar mi tiempo puesto que además de las clases y las toneladas de tarea, el nivel de auto-estudio es muy grande. Compartiendo con algunos de mis compañeros y amigos que estudiamos una segunda carrera, ahora que estamos “pasaditos de los 35”, concluimos que sin el apoyo de la familia y de nuestros lugares de trabajo sería imposible llevarlo a cabo, puesto que no solo dedicamos tiempo nosotros, también se ven afectados los esposos y esposas. los hijos, los padres, los amigos, y muchas otras actividades sociales o recreativas.

Pero también concluimos que el valor más importante es que esta segunda vez no tiene que ver con las expectativas de nuestros papás, con lo que pensábamos podría ser nuestra vocación o con si “la carrera lleva matemáticas”; esta vez lo hacemos 100% por gusto, con un nivel de compromiso y disciplina que no conocíamos a los 20.  Hoy a cada clase le encontramos una aplicación evidente a la vida diaria, tanto profesional como personal; los ejemplos no son de libro, son reales y aparecen clase con clase; lo que hemos visto a lo largo de los años nos hace cada vez más sentido, surgen nuevas ideas y formas de mejorar, es de verdad apasionante.

Compartir las clases con compañeros de diferentes carreras de origen, edades, grados de experiencia e intereses, definitivamente enriquece tanto o más que la propia cátedra.

¿Que si es un reto? No te puedo mentir, definitivamente lo es. En solo seis meses hemos “perdido” a una tercera parte de los compañeros con los que iniciamos, pero no hay forma de que sepas si esto de volver al aula es para ti o no si no das el primer paso, en una de esas terminas tan feliz como yo de estrenar libros y cuadernos y desde luego de darle un nuevo impulso a tu vida profesional.

¡Que tengas éxito!

viejoparaestudiar

YO TAMBIEN NACÍ EN EL ’73.. HISTORIAS DE VIDA DE MUJERES

Act. Teresita Ruiz Pantoja

Mtra. en Demografía

CRIM-UNAM

teruizp@gmail.com

Las mujeres que nacimos en 1973, estamos transitando por nuestra cuarta década de vida. Estamos en plenitud, aún somos fuertes y gozamos de buena salud. Somos independientes y responsables de nosotras mismas. Algunas además tenemos el compromiso de criar hijos. Y estoy segura que todas tenemos un cierto plan de vida que estamos cumpliendo.

A esta edad, nuestras Historias giran en torno a tres grandes ejes: nuestro nivel educativo (asociado a nuestra ocupación), estado conyugal y la maternidad. Cada una tiene historias de vida diferentes, pero en conjunto compartimos eventos de una misma generación.

En 2015, 966 mil mujeres cumplimos 42 años, – 1.6% de la población femenina nacional, calculada en 61.5 millones. Por cada cien, cuatro no tenían escolaridad, 27 contaban con algún grado de Primaria, 31 con algún grado de Secundaria, 18 cursaron el Bachillerato y 19 alcanzaron la educación Superior. Tomando como referencia al total de mujeres de 15 años y más, la proporción de las que no tienen escolaridad es más baja en la generación del ‘73, así como las que cuentan con educación Media Superior; mientras que el porcentaje de mujeres con algún grado de Secundaria es más alto que en las de 15 años o más; observándose proporciones similares de las que cuentan con Educación Superior en ambos grupos (INEGI:2016, Encuesta intercensal 2015).

yo tambien 1

Se calcula también, que de cada diez mujeres de mi edad, siete estaban Unidas (casadas o en unión libre), una permanecía soltera, y una más estuvo Unida alguna vez (divorciada, viuda o separada). Comparando con las de 12 años y más, el porcentaje de Unidas es más alto en mi generación y menor el porcentaje de las Nunca Unidas.

yo tambien 2

 

Casi la mitad estaban empleadas (47.2%), y otra parte similar dedicada a los quehaceres del hogar. Algunas dijeron realizar algún tipo de actividad de carácter productivo, aunque no están propiamente empleadas, como atender su propio negocio o atender un negocio familiar, vender algún producto, criar animales o sembrar algo, o bien ofrecer algún servicio por un pago. El resto estaban jubiladas, pensionadas, no trabajaban o no especificaron su condición de actividad. Comparando con las mujeres de 12 años y más, existe mayor proporción de mujeres productivas en la generación del ‘73, y por ende, menor proporción de las dedicadas a los quehaceres del hogar o en otra condición.

yo tambien 3

En 2009, ocho de cada diez tenían pareja o estuvieron Unidas, y se calcula que la edad promedio a la primera Unión fue a los 19 años. Sin embrago, entre las que no tuvieron instrucción, la edad promedio fue a los 15.8 años; 18.8 en las que contaban con algo de Primaria o Secundaria, y 21.3 en las que tenían educación Superior (Estimaciones propias con base en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2009, INEGI:2010).

yo tambien 4

Respecto a la maternidad, se estimó un promedio de 2.7 hijos por mujer en 2015, mayor al promedio nacional de 2.3. Pero, hay quienes nunca han tenido hijos (9.3%), otras solo han tenido uno (11%), otras dos (27.8%), y la mitad dijo tener tres o más (53%). No obstante, el tamaño de la descendencia decrece conforme aumenta la escolaridad. Con datos de 2009, se estima que de las mujeres que nunca fueron a la escuela, 2.4 % tienen un hijo, 11% dos, 22% tres y 65% más de tres. Pero a partir de las que cuentan al menos con algo de Primaria, los porcentajes empiezan a cambiar hacia una menor fecundidad: el porcentaje de mujeres que tienen un hijo varía de 7.4% en las que tienen al menos un grado de Primaria, a 11.4% en las que tienen Secundaria, y llega a 28.4% en las que alcanzaron educación Superior. El porcentaje de las que tienen dos hijos, aumenta a 27% en las que cuentan con algo de Primaria y alcanza a casi 46% en las que tienen educación Superior. Mientras que el porcentaje de mujeres con más de tres hijos se reduce de 38.7% en las que cuentan con Primaria, a 21.3% en las que tienen hasta Secundaria y a 5% en las que tienen educación Superior (Estimaciones propias con base en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2009, INEGI:2010).

yo tambien 5

La proporción de mujeres que trabajan disminuye conforme tienen mayor número de hijos, a la vez que la proporción de las dedicadas al hogar se aumenta, pero en todos los casos el porcentaje de las que trabajan es más alto en las de mi edad, comparando con el total de mujeres de 12 años y más.

yo tambien 6

Las características sociales y económicas juegan un factor discriminante en la edad promedio a la primera Unión y en el número de hijos. Conforme el estrato mejora, aumenta dicha edad y el tamaño de la familia disminuye, constatando la fuerte asociación entre la escolaridad y el estrato socioeconómico de pertenencia con el inicio de la vida conyugal y la maternidad.

Edad promedio a la Primera Unión de las mujeres nacidas en 1973 según estrato socioeconómico

yo tambien 7

Estimaciones propias con base en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2009, INEGI:2010

Número promedio de hijos de las mujeres nacidas en 1973, según estrato socioeconómico de pertenencia

yo tambien 8

Estimaciones propias con base en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2009, INEGI:2010

En un pequeñísimo ejercicio “casero”, obtuve las Historias de Vida de 35 amigas contemporáneas en edad y entorno social. Casi todas Mujeres profesionistas. Cuatro de ellas aún no tienen hijos (12.5%), once tienen uno (31.4%), catorce han tenido dos (40.0%), dos tienen tres, dos tienen cuatro y dos tuvieron cinco. Actualmente la edad mediana a la primera unión es alrededor de los 20 años, y la edad promedio del nacimiento del primer hijo es a los 21 años, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica en México 2014. En la década de los noventa, – cuándo todas tuvimos que haber concluido nuestros estudios universitarios -, ambos indicadores correspondían a un año menos. No obstante, cuatro de ellas tuvieron su primer hijo antes de los 20 años, trece iniciaron su maternidad entre los 20 y los 29, y las otras catorce después de los 30 años. Las que han tenido mayor número de hijos son las que empezaron su maternidad en las edades más jóvenes – antes de los 27 años.

En términos demográficos, las chicas con mayor número de hijos (cuatro o cinco), tuvieron una fecundidad semejante a la de las jóvenes de una década anterior a su momento reproductivo, – en 1990 las mujeres tenían en promedio 3.4 hijos. En cambio las que han tenido entre uno y dos, han llegado a la tasa de reemplazo demográfico (2.1 hijos por mujer), e incluso han empezado a reemplazarse solo a sí mismas, pero ya no a su compañero, surgiendo un nuevo problema en las sociedades modernas.

El ejercicio pone de manifiesto las tendencias actuales de la transición demográfica: cada vez más mujeres están retrasando su edad a la maternidad por cumplir ciertos planes personales y profesionales que anteponen a la crianza de los hijos, aunque relacionado al estrato social de pertenencia; así como un menor tamaño de familia que las mujeres eligen a lo largo de su vida, latentes en la generación del ’73.

Si bien tener hijos o no tenerlos, así como el número de ellos, depende de muchos factores, circunstancias y decisiones, queda claro que para ciertos sectores, actualmente la maternidad empieza a concebirse “como un camino, más no un destino”, según dicen las Señoras feministas.

Mujeres entrevistadas nacidas en 1973 por edad al nacimiento del primer hijo y número de hijos, abril 2016 *

yo tambien 9

*Agradezco la valiosa participación de quienes quisieron compartir sus historias de vida para este trabajo

¿En qué usan el tiempo las mujeres?

Act. Teresita E. Ruiz Pantoja
Mtra. en Demografía, CRIM-UNAM
teruizp@gmail.com
Facebook: Teresita Ruiz

Las tareas y roles de las mujeres a lo largo de su vida determinan y condicionan el tiempo que dedican a las actividades de cada día. Hay diferencias entre las jovencitas que inician su vida laboral, profesional, matrimonial y/o reproductiva, y las mujeres en edades avanzadas y maduras que han terminado esas etapas pero siguen siendo el pilar fundamental del buen funcionamiento de sus hogares. Las mujeres nunca se desentienden de los quehaceres domésticos, siempre están enganchadas en el cuidado de los pequeños y otros miembros de la familia que necesitan apoyos y cuidados.

Esta aportación muestra el porcentaje de horas a la semana que las mujeres de 20 años y más dedican a las actividades cotidianas, poniendo de manifiesto las pequeñas y grandes diferencias que existen entre grupos de edad, asociadas a los roles, papeles y compromisos que tienen en cada momento de su historia de vida. La información está basada en la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2009.

En una semana promedio, las demandas de tiempo son distintas dentro y fuera del hogar. Sin embargo, cada una tiene la capacidad para cubrir diferentes actividades tanto del mercado productivo como del ámbito doméstico.
Entre los 20 y los 59 años de edad, las mujeres dedican alrededor del 10% de su tiempo al trabajo para el mercado, notándose un máximo de 12.8% en el grupo de edad 40 a 49 años. En tanto que en las personas de 60 años y más el porcentaje cae a 4.2%.

En lo que corresponde a las tareas del hogar, la preparación y servicios de alimentos les lleva alrededor de 10% de su tiempo; la limpieza de la vivienda, cerca del 6%; y la limpieza y cuidado de la ropa, otro 3%. No obstante en las mujeres más jóvenes – de 20 a 29 años – las proporciones son más bajas: 6.8% en el primer caso, 4.3% en el segundo y 2.7% en el último.

Dada la postergación de la edad al matrimonio y a la maternidad, así como la mayor participación en el mercado laboral y en el sector educativo en las edades más jóvenes, se presume que tales valores están asociados a su ciclo de vida, menos relacionado con las tareas domésticas y más ligado a los estudios (3.9% del tiempo de las mujeres de 20-29 años de edad lo dedicaban a estudiar, valor máximo respecto a otros grupos de edad).

Al apoyo y cuidado a integrantes del hogar menores de 15 años, las mujeres dedican en promedio 5% de su tiempo, sin embargo, hay diferencias sustanciales por grupo de edad: en las más jóvenes la cifra es de 6.9%, en las de 30-39 se observa un valor máximo de 9.5%, que disminuye a 5.3% en las de 40-49, 2.1% en las de 50-59 y a 0.8% en las de más edad.

En promedio también, tres por ciento del tiempo de las mujeres lo dedican a la convivencia social, aunque el porcentaje aumenta en las de mayor edad (3.9%). Y alrededor del cuarenta por ciento de las horas semanales es dedicado al cuidado personal, con un valor máximo en las mujeres de 60 años y más de casi 54%. En este renglón entran las actividades que tienen qué ver con comer, dormir e higiene personal.
Esta distribución que hacen las mujeres de su tiempo, permite ver el peso e importancia que dan a cada tarea. Si bien cada uno de nosotros destinamos gran parte de nuestro tiempo a las actividades básicas para subsistir, al menos 40% del tiempo de las mujeres lo ofrecen al servicio del hogar y de los miembros del hogar, ya sea como madres, esposas, hijas o con otros vínculos familiares.

¿CÓMO INFLUYE LA MATERNIDAD EN LA INSERCIÓN LABORAL DE LAS MUJERES?

Blog realizado por: Teresita Ruiz Pantoja

teruizp@gmail.com

Facebook: Teresita Ruiz

Las crisis económicas, los cambios demográficos, eventos coyunturales y el empoderamiento de las mujeres, han llevado a muchas de ellas a abandonar sus roles tradicionales dentro del núcleo familiar y las han insertado en el mercado de trabajo bajo distintos escenarios.

La baja en la fecundidad, ha permitido a las mujeres mayor participación en el trabajo extra doméstico al reducir el tiempo (en años y horas diarias) dedicado a la crianza de los hijos. Las rupturas conyugales o la maternidad en soltería, han convertido a muchas en el proveedor principal del sustento de sus hijos. El aumento en los niveles de escolaridad, son un factor positivo en la inserción laboral de las mujeres (Rendón:2003). Y la caída de los ingresos y la inestabilidad de los empleos ha empujado a muchas familias a incorporar a sus mujeres a la fuerza de trabajo haciéndolas copartícipes del ingreso familiar. Así también, la creciente capacidad del sector terciario (comercio y servicios) para generar empleos ha dado cabida a un gran número de mujeres que se desenvuelven en éste con gran facilidad.

¿ Pero, en qué medida influye la maternidad la inserción laboral de las mujeres?

Tomado como fuente de información la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2009, se investigó cómo se afecta la probabilidad de que una mujer esté empleada cuando se es madre, frente a aquellas que no han experimentado la maternidad. Y cómo se afecta la probabilidad de tener un empleo, según el número de hijos. Se contempló un total de 19.6 millones de mujeres de 15 a 49 años de edad: 3.4% sin hijos y el resto, con al menos uno.

Los resultados encontrados dan evidencia que la maternidad aumenta la probabilidad de tener un empleo remunerado, asociado a los gastos que genera un nuevo miembro en la familia o porque a veces el ingreso de una sola persona no es suficiente para sostener los gastos de un hogar. Y el incremento de la descendencia disminuye esa probabilidad.

Si una mujer tiene un hijo, será 36% más probable que esté trabajando, en relación con aquellas que no han sido madres. Si tiene dos hijos, la probabilidad será 28% más alta y si tiene tres hijos, será 13% más probable que trabaje frente a aquellas que no son madres. No obstante, un cuarto descendiente, disminuye la probabilidad de trabajar en un 14%, frente a las que no han experimentado la maternidad.

Ahora bien, será 6% menos probable que una mujer trabaje cuando tiene dos hijos frente a aquellas que solo han tenido uno; 12% menos probable si tienen tres hijos en relación con las que tienen dos; y 24% menos probable si tienen más de tres hijos, frente a las que tienen tres.

El no tener un compañero, multiplica por dos o por tres la probabilidad de estar ocupadas, sin importar el número de hijos en relación con aquellas mujeres que no han sido madres. En tanto que en las unidas, será 17% más probable que una mujer tenga un empleo si tiene un hijo, frente a las que no son madres; 30% más probable cuando se tienen dos hijos y 20% más probable cuando se tienen tres hijos, comparando con las que no han alcanzado la maternidad. Aunque disminuye alrededor del 10% si tienen más de tres hijos. Entre las unidas también, será 11% más probable que una mujer trabaje si se tienen dos hijos respecto a las que solo tienen uno; pero disminuye en 8% en las que tienen tres hijos respecto a las que tienen dos, y en 25% en las que tienen más de tres hijos en relación con las que tienen tres.

BIBLIOGFRAFÍA

ALBA E. GÁMEZ, TAMAR DIANA WILSON Y ANTONINA IVANOVA BONCHEVA (2010), “ Las mujeres en la migración interna y el empleo informal en Baja California Sur, México”. En La Ventana, núm 32.

DE BARBIERI, TERESITA, Desarrollo de las mujeres, DemoS, No. 016, enero 2003

GUZMÁN GALLANGOS, FLERIDA, Segregación ocupacional por género, DemoS, No. 015, enero 2002

RENDÓN GAN, TERESA, Participación femenina en la actividad económica, DemoS, No. 016, enero 2003