¿Estoy viejo para volver a estudiar?

Blog creado por: Magdalena Macías

mail: magdalena.macias@maro.com.mx

 

Voy llegando a mi nueva universidad, desconozco el procedimiento del uso del estacionamiento, por lo que me acerco a un vigilante, le indico que soy de nuevo ingreso y le pregunto dónde puedo dejar mi auto; él muy amable me responde: “Claro profesora, no hay lugares asignados, puede estacionarse en cualquier sección” …no vi la necesidad de precisarle que no era yo una profesora sino una nueva alumna…de 42 años…pero, al fin y al cabo, alumna.

Trabajar 15 años en firmas internacionales y nacionales, me permitió tener claro que los servicios profesionales, por más especializados que sean, requieren ser atendidos cuidando todos los ángulos o puntos de vista y no solo la materia principal de la cual se trate. En estas firmas los profesionales de las diversas áreas aportamos nuestros conocimientos y experiencia para la prestación de un resultado final integral; si bien formar parte de estos equipos durante de 15 años me dio un sólido respaldo al momento de independizarme, dejar una firma multidisciplinaria, me dejó también, de un día para otro, sin esa red de apoyo.

Todo ello me llevó hace poco más de dos años a iniciar una maestría en derecho fiscal; entre más cosas aprendía, más me daba cuenta de todo lo que no sabía y de todos los espacios que como hoyos negros se presentaban ante mí; ahora había muchas más necesidades técnicas que subsanar de las que hasta ese momento conocía.

Fue entonces cuando de manera seria, retomé un sueño abandonado de 10 años atrás, estudiar Derecho.

No, no piensen que un día se prendió un foco en mi mente y me inscribí, la verdad es que en lo primero que pensé fue en los contras: “ir a clases”, “hacer tarea”, “de dónde iba a sacar tiempo, “las cosas que debía sacrificar”, “el dinero que representaba” y todas esas ideas que seguramente pasan por tu cabeza si es que estás o has contemplado volver a la escuela.

Volver a ser alumna de manera formal en una licenciatura ha sido por mucho de las mejores decisiones de mi vida, sin duda lo más difícil ha sido organizar mi tiempo puesto que además de las clases y las toneladas de tarea, el nivel de auto-estudio es muy grande. Compartiendo con algunos de mis compañeros y amigos que estudiamos una segunda carrera, ahora que estamos “pasaditos de los 35”, concluimos que sin el apoyo de la familia y de nuestros lugares de trabajo sería imposible llevarlo a cabo, puesto que no solo dedicamos tiempo nosotros, también se ven afectados los esposos y esposas. los hijos, los padres, los amigos, y muchas otras actividades sociales o recreativas.

Pero también concluimos que el valor más importante es que esta segunda vez no tiene que ver con las expectativas de nuestros papás, con lo que pensábamos podría ser nuestra vocación o con si “la carrera lleva matemáticas”; esta vez lo hacemos 100% por gusto, con un nivel de compromiso y disciplina que no conocíamos a los 20.  Hoy a cada clase le encontramos una aplicación evidente a la vida diaria, tanto profesional como personal; los ejemplos no son de libro, son reales y aparecen clase con clase; lo que hemos visto a lo largo de los años nos hace cada vez más sentido, surgen nuevas ideas y formas de mejorar, es de verdad apasionante.

Compartir las clases con compañeros de diferentes carreras de origen, edades, grados de experiencia e intereses, definitivamente enriquece tanto o más que la propia cátedra.

¿Que si es un reto? No te puedo mentir, definitivamente lo es. En solo seis meses hemos “perdido” a una tercera parte de los compañeros con los que iniciamos, pero no hay forma de que sepas si esto de volver al aula es para ti o no si no das el primer paso, en una de esas terminas tan feliz como yo de estrenar libros y cuadernos y desde luego de darle un nuevo impulso a tu vida profesional.

¡Que tengas éxito!

viejoparaestudiar

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El Benchmark, ¿copia fiel? o ¿De qué se trata?

“Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho de hacer lo mismo”

– Voltaire.

¿Ahora resulta que copiar la forma de trabajar de algunas empresas puede ser redituable?, Puede ser que sí, puede ser que no; las opiniones son tan encontradas. Recuerdo una anécdota de una ciudad del sureste del país, un vecino puso una tienda y, como le iba tan bien (buenas ventas, muchos productos) alguien más dijo: “pues si le va bien a él, me va bien a mi” y ¿adivinen qué hizo?: puso su tienda. Con el paso del tiempo, en esa calle llegaron a existir 6 tiendas. El 100% de clientes se dividió, y a ninguno le fue bien como al primero.

Esto que comento es lo más sencillo, es decir, fijarse en lo que hacen los demás que tienen éxito, sin embargo, si pretendes tener éxito aquí van algunos puntos a observar:

-Deberás ser más inteligente que el original para ser creativo, sacar provecho del aprendizaje.

-La única manera de aprender es que tú des tus propios pasos, de tal forma que sólo tu sepas qué quieres.

-Para tener el éxito que buscas, todas tus actividades deben ejecutarse de manera adecuada.

-Constancia y disciplina.

Por otro lado, copiar no te garantiza nada; el éxito también depende en parte de una suma de acontecimientos que dependen del azar. Podríamos llamarlo suerte, pero hay gente que logra encontrándola trabajando.

Otros puntos que deberás tomar en cuenta al hacer tu empresa o producto son:

Deberás entender que el contexto en el que una práctica tiene éxito es crítico. Por ejemplo: Si quieres mejorar el desempeño de la policía de la ciudad de México, las prácticas de otros lugares pueden resultar interesantes, pero aplicarlas aquí resulta cuesta arriba porque hay factores de economía, de cultura y de educación, solo por citar algunos, que hacen que pretender que nuestros policías se comporten como la policía montada de Canadá o los famosos Bobbies ingleses, es de risa, ¿no?

Convertir el benchmark en la estrategia particular de la empresa. Esto significa hacer de los datos de otros, nuestra propia intención estratégica. Este segundo error suele ser un tema recurrente en México al usar el benchmark tal cual, sin discriminar ni profundizar, decidiendo qué hacer con base en lo que les ha funcionado a otros. Muchos “emprendedores” basan buena parte de sus decisiones importantes en lo que hacen los demás.

No se debe implementar en la empresa lo que la competencia hace sin hacer un previo análisis, puesto que cada empresa es un mundo, y lo que funciona en una empresa, necesariamente no funcionará en otra.

Cada nicho, cada mercado y cada momento es diferente y requiere un trato especial. Un emprendedor es un poco como un cocinero porque tiene que ser capaz de crear su salsa especial en cada receta que cocina.

Copiar puede ser la base, incluso puede ser el 50% de lo que pones en marcha, pero el resto lo tienes que aportar tú. Crea algo único e inconfundible para “parecer” un original.

Si bien ya es cada día más difícil “encontrar el hilo negro”, copiar es mucho más barato que investigar e innovar; los ejemplos van desde los artículos electrónicos (Teléfonos celulares, Tablets, reproductores MP3, etc.). Si ya tienes pensado copiar algún tipo de empresa, servicio, producto, etc. deberás no sólo copiarlo tal cual lo conoces, sino que deberás innovar o mejorar algo que a tu parecer deba corregir.

El Benchmarking es una gran herramienta cuando es correctamente utilizada. Te permitirá conocer las bondades de la competencia, el cómo hace las cosas para luego tomar de allí lo que se pueda aplicar a la empresa; pero si se utiliza incorrectamente, puede tener un efecto severamente negativo y nada tiene que ver con el copiar o plagiar; si se aborda de esta forma, será muy difícil superar a la competencia, a lo sumo se logrará parecer a ella.

Ahora el tema siguiente es: que te podrían demandar por uso de nombres, imágenes, procesos y tendrás que echar marcha atrás de lo que sea haya sido el plagio.

Las multas van hasta los 20 mil días de salario mínimo vigente (casi 1 millón y medio de pesos), si te encuentran culpable de apropiarse o tratar de imitar algo sin el debido permiso.

Pero si después de todo esto, aún estás decidido en “poner” tu empresa pensando en otra, está muy bien, pero recuerda:

A Alguien podría gustarle tu idea de empresa y copiarte tu idea.

LAS HIJAS DE LA REVOLUCIÓN: LAS ABUELAS QUE REPOBLARON EL PAÍS DESPUÉS DE LA GUERRA ARMADA

Act. Teresita E. Ruiz Pantoja

Mtra. en Demografía. CRIM-UNAM

teruizp@gmail.com

En el Censo de 2010 se contabilizaron 147.9 mil mujeres nacidas entre 1910 y 1920, las HIJAS DE LA REVOLUCIÓN. Representaban 0.3% de la población nacional. 28% de ellas vivían en localidades rurales y seis de cada diez en ciudades. Más de la mitad sabían leer y escribir, y casi el 46% eran analfabetas. De las que habían asistido a la escuela, 88.5% contaba con educación Básica (57.7% Primaria incompleta, 31.1% Primaria completa, 5.9% Secundaria completa, 1% Secundaria incompleta y 2.3% estudios técnicos con Primaria terminada); cinco de cada cien tenían educación Media Superior, y otras cinco educación Superior; mientras que 1.6% no especificaron (INEGI: 2011).

En 1910, México contaba con una población cercana a los 15.2 millones de personas (7.5 millones de hombres y 7.7 millones de mujeres), con una composición etarea sumamente joven, 42% era población menor de 15 años, y los más viejos representaban a penas el 2% (Mendoza: 2010).  “La Revolución de 1910 significó una ruptura en la organización de la sociedad y constituyó un punto de partida de una nueva experiencia en el comportamiento de la población. Durante el periodo de lucha armada y de máxima violencia revolucionaria, 1910-1920, no sólo se detuvo el crecimiento de la población (disminución de los nacimiento), sino que ésta declinó en su número a consecuencia tanto de las muertes que dejó la guerra, como por el elevado número de defunciones ocasionadas por enfermedades infecciosas y parasitarias: la influenza española, brotes de tifo, meningitis, fiebre tifoidea y sarampión, por mencionar algunas (que debido a la escasa infraestructura médica se convertían en epidemias); y el volumen de población que en ese lapso emigró temporal o definitivamente a los Estados Unidos”(ibid). Hacia 1921 el número.de habitantes se contó en 14.3 millones (7.0 millones de hombres y 7.3 millones de mujeres); casi un millón menos que al estallido del conflicto.

Las Tasas de Natalidad se contrajeron en todo el periodo. Entre 1910-1914 nacieron 43.2 niños por cada mil habitantes, disminuyendo a 40.6 entre 1915-1919. Antes de esos años las tasas de natalidad variaban alrededor de los 46 nacimientos, y una vez vuelta la paz al país, tomó niveles de 45.3 en los primeros años (1920-1924). Respecto a la Mortalidad, antes del conflicto se estimaban Tasas alrededor de 33 personas por cada mil habitantes. Entre 1910-1914, se calcula que morían cerca de 46.6 personas por cada mil, aumentando a 48.3 de 1915-1919. En los primeros años pos-revolucionarios la mortalidad descendió a 28.4 (Alba: 1974).

De acuerdo con el Censo de 1921, para ese año habían cerca de 1.8 millones de niñas nacidas durante la Revolución Mexicana[1]. Se estima, que la Esperanza de Vida al nacer en 1910 para la población femenina era de 27.9 años, valor que aumentó a 34.7 años en 1920 (Zavala: 1992). Crecieron en un México en reconstrucción, predominantemente rural, pero en aras de alcanzar un crecimiento económico y estabilidad política que se traduciría en una serie de transformaciones educativas, sanitarias, y económicas que cambiarían las condiciones de salud, sobrevivencia y educación, de las generaciones futuras.

A partir de 1940, “la medicina moderna y los programas de salud pública empezaron a cobrar importancia. Se organizaron campañas de vacunación, de higiene pública, de prevención de enfermedades infecciosas, de erradicación del paludismo y la tuberculosis. Se construyeron redes  de agua potable y alcantarillado, centros de salud, clínicas y hospitales” (Zavala: 1992). La reducción de la mortalidad derivada de esas acciones, especialmente en los más pequeños, aumentó el promedio de hijos vivos por mujer, detonando el primer baby-boom del siglo XX. “Después de 1930 la mejoría en los sistemas de salud tuvo como consecuencia una elevación en las tasas de fecundidad. No solo las mujeres sobrevivían más a los embarazos y a los partos, además de ser más fértiles (al vivir en mejores condiciones de salud y atención médica), sino que además sus cónyuges tenían mayor sobrevivencia” (ibid), habiendo menos viudas y matrimonios más largos.

“Las mujeres nacidas antes de 1936, registraron una nupcialidad elevada y precoz, además de no llevar prácticas anticonceptivas. La fecundidad de las unidas antes de los 20 años era de alrededor de 8.4 hijos. En las localidades rurales la nupcialidad era más precoz que en el promedio nacional, con mayor proporción de mujeres casadas antes de los 20 años” (ibid).

En 1940, las Hijas de la Revolución, tenían entre 20 y 30 años. 56.4% estaban Unidas, 29.3% permanecían Solteras, 13.6% eran Viudas y 0.5% Divorciadas, aunque con datos censales de 1960 y 1970, se estima que solo 7.5% de esas mujeres estaban solteras alrededor de los 50 años de edad. El promedio de hijos nacidos vivos de estas mujeres en medios rurales fue de 5.7 y de 4.4 en ciudades. Pero se vislumbran serias diferencias matizadas por el nivel educativo. Por ejemplo, de las mujeres nacidas entre 1915-1919, las que no recibieron instrucción tenían alrededor de 5.9 hijos, las que tuvieron Primaria incompleta 5.02, con Primaria completa 4.7, con algo de Secundaria o Preparatoria 2.9, y con estudios Universitarios 3.2 (Alba: 1974). Este hecho se traduce en que las mujeres de las ciudades (básicamente) empezaron a usar tecnología anticonceptiva aún cuándo el resto no la habían incorporado a su vida sexual.

Estas mujeres no limitaban sus embarazos, y la probabilidad de seguir teniendo hijos permanecía elevada aún después de tener el sexto. La probabilidad de convertirse en madres fue cercana al 92%, y una vez alcanzada la maternidad, las probabilidades de tener al segundo, tercero o cuarto hijo estaban próximas al 90 por ciento. A partir del hijo de orden cinco las posibilidades de agrandamiento de la familia empezaba a descender, no obstante seguían siendo altas: por arriba del 80% hasta el séptimo, mayor al 70% entre el octavo y el noveno, y casi del 70% entre el décimo y el onceavo (Zavala citada por Alba: 1974, pág. 20). Cabe decir que las probabilidades de agrandamiento de la familia en medios rurales eran más altas que en las ciudades, reflejo sin duda del escaso o nulo control de la natalidad.

Para 1970, año en que las Hijas de la Revolución habían terminado su vida reproductiva, y las hijas de éstas y sus nietas (quizá) ya habían iniciado la suya, nuestro país sumaba una población total de 48.2 millones de habitantes. Suponiendo que la mayoría de ellas empezaron a ser madres entre los 15 y los 25 años de edad, se puede asumir que 82% de la población total era la descendencia heredada por las Abuelas que repoblaron al país, – salvo los que vinieron de otros países -.

Una experiencia muy cercana

Aún cuándo la esperanza de vida al nacimiento para las Hijas de la Revolución fue menor a los 35 años, en 1970 se contaron un millón 112 mil mujeres nacidas entre 1910 y 1920. Cifra que se contrajo a 746 mil en el Censo de 1990, y a menos de 150 mil en el de 2010. Yo conocí a Dolores Pantoja, nacida en 1917, una mujer que vivió por 98 años. Mi Tía-abuela. Libró los brotes de epidemias y enfermedades durante su infancia, y luego las consecuencias no deseadas de la maternidad en su juventud. Además de sobrevivir varios años más que su compañero de vida, haciendo caso a lo que dicta la demografía: las mujeres viven más que los hombres. Casada a los 20 años, se convirtió en madre al cumplir los 21. Le sobrevivieron 10 hijos, aunque a mí me contó que tuvo 18. El último de ellos llegó en su cumpleaños 55. Una mujer fuerte, alegre, y cariñosa, que desafió a las condiciones adversas de su tiempo y su espacio.

Consultas

Alba H. Francisco (comp.) (1974), La población de México. Centro de Estudios Económicos y Demográficos, COLMEX.

Mendoza García Ma Eulalia y Graciela Tapia Colocia (2010), Situación Demográfica de México 1910-2010, en La situación demográfica 2010, CONAPO

Zavala de Cosío María Eugenia (1992), Los antecedentes de la transición demográfica en México

[1] Dirección General de Estadística

El Coaching empresarial

Sin duda, el coaching es una realidad que ya está arraigada en las prácticas de RH. como herramienta de desarrollo profesional. Los resultados obtenidos en el estudio sobre coaching ejecutivo por la consultora británica de capital humano HDA, no dejan lugar a dudas:

  • El 97% de las organizaciones encuestadas creen que el coaching empresarial impacta positivamente en el rendimiento empresarial. Esta creencia ha aumentado un 10% desde la encuesta HDA 2008.
  • El 97% de los encuestados cree que el coaching mejora la facilidad con que los cambios son aceptados y aplicados.
  • La mejora en el rendimiento de los equipos fue calificada como el beneficio principal de la aplicación del coaching empresarial.
  • Más del 70% de las organizaciones encuestadas ofrecen coaching a los empleados en todos los niveles. Esta cifra ha aumentado en un 24% desde 2008, cuando el coaching sólo se ofrecía al equipo de dirección, directores o altos potenciales.
  • Para el 88% de las empresas encuestadas el coaching empresarial proporciona retorno de la inversión (ROI), lo que supone un 6% más sobre los resultados de 2008.
  • El 94% de las organizaciones consideran más efectivo el coaching presencial en lugar del online o telefónico.

 

Beneficios del Coaching Empresarial

Sir John Whitmore, en su libro “Coaching for Performance”, apunta los siguientes beneficios de Coaching Empresarial:

  1. Mejora del desempeño y la productividad.
  2. Desarrollo de las personas.
  3. Mejora del aprendizaje.
  4. Mejora de las relaciones.
  5. Mejora de la calidad de vida en el trabajo.
  6. Más creatividad.
  7. Mejor uso de habilidades y recursos.
  8. Respuestas más rápidas y efectivas a situaciones de emergencia.
  9. Mayor flexibilidad y adaptabilidad al cambio.

 

Inversión en coaching

Así como el Coaching Personal se centra en una única persona, el Coaching Empresarial puede centrarse en una única persona (trabajador, gerente, director, etc.), o bien en un equipo (equipo departamental, unidad de negocio, incluso la empresa en general). En cualquiera de los dos casos, los beneficios repercuten siempre en la empresa de forma directa o indirecta.

Un estudio de la International Coach Federation  (ICF) revela que las empresas encuestadas recuperaron 7 veces lo invertido en procesos de Coaching Empresarial, lo que probablemente sea una de las tasas más elevadas del Retorno de la Inversión (ROI).

 

Diferencia con la psicología

Los coaches partimos de la base de que las personas son por naturaleza completas, creativas y están llenas de recursos, mientras que en psicología se observa al paciente desde un punto de vista médico.
En coaching no hay terapia ni diagnóstico. No hablamos de problemas, sino que nos enfocamos en la agenda del cliente (tema que quiere enfocar durante la sesión o proceso).

En coaching no hablamos de paciente sino de cliente (coachee).

La relación entre coach y cliente es de igual a igual, mientras que el psicólogo está en un plano superior con respecto al paciente.

La relación en coaching se establece entre ambos cuando se diseña la Alianza y en terapia psicológica es el terapeuta quien la diseña.

El coaching se centra en potenciar las habilidades y talentos del cliente, así como trabajar los posibles bloqueos que tenga, el psicólogo se enfoca en encontrar la causa del problema y en resolverlo a través del tratamiento.

En coaching se ensalzan los momentos y experiencias cumbres vividos por el cliente para empoderarlo y conectarlo con ese aprendizaje para su futuro, (la mirada es de presente a futuro); en cambio en psicología se trabajan los momentos críticos o de baja autoestima de la persona.

El coach no da consejos, algo que sorprende a veces al cliente cuando en la sesión de Descubrimiento (1ª sesión donde se establecen las bases de la relación), a diferencia del psicólogo, que aconseja y recomienda, da pautas de comportamiento y consejos profesionales en función del diagnóstico del paciente.

El coach tiene herramientas que pone al servicio del cliente para reforzar su autoconocimiento y llevarlo a la reflexión, será este último quien encuentre sus propias respuestas.

El coaching no atiende patologías ni enfermedades psíquicas, a diferencia de la psicología.

Objetivos, técnicas y recursos diferentes.

Las dos disciplinas tienen objetivos diferentes, y se emplean técnicas y recursos diferentes:

  • Un coach trabaja exclusivamente en objetivos y metas donde el cliente está comprometido.
  • En el coaching generalmente trabajamos hacia el futuro que quiere ser diseñado por el cliente, modificando el presente.
  • La terapia suele comenzar por el pasado.
  • Por lo general, la terapia es para profundizar en algunos temas; el coaching, para moverte hacia tus objetivos.

 

¿Cómo saber si funciona el coaching?

En este espacio voy a proponer un ejercicio que si lo haces con honestidad podrás ver cómo funciona, no hay resultados buenos o malos, es sólo un ejercicio en el cuál te darás cuenta de qué tan poderoso es el coaching.

 

“El optimista tiene siempre un proyecto. El pesimista, una excusa.” (Iosu Laoz)

Responde la siguiente pregunta:

¿Cuáles son las expectativas que no has podido cumplir o cubrir de ti mismo? Ya sea personal, profesional, familiar o en cualquier aspecto de tu vida.

¿Cuáles son las causas por las que no lo has hecho?

Además del dinero y el tiempo, ¿qué otras causas tienes para decir que no has podido completarlas, ¿Si tuvieras el tiempo o el dinero ya lo hubieras hecho?

La respuesta que estás teniendo está en función del deseo de obtenerlo, es decir, si tienes ganas de cubrir esa expectativa te puedo decir que incluso ya estás haciendo algo al respecto, de otro modo, tus consideraciones serán suficientes para no hacerlo ni hoy, ni mañana, ni en mucho tiempo; ya que hay algo más que no te deja avanzar (es una vocecita que te dice cosas como: ¿para qué?, ¿qué caso tiene?, incluso ¿esto que lees para qué?).

Como dije, no hay respuesta buena, ni mala, sin embargo, teniendo sesiones de coaching podrás saber por qué esa “vocecita” habla y te da la razón del porque no logras aún ciertas cosas en tu vida y cómo hacer para que logres lo que incluso nunca te habías imaginado.

 

 

 

¿Qué es mejor: Negocio o empresa?

El negocio es una operación de cierta complejidad, relacionada con los procesos de producción, distribución y venta de servicios y bienes, con el objetivo de satisfacer las diferentes necesidades de los compradores y beneficiando, a su vez, a los vendedores.

La empresa es una unidad económico-social, integrada por elementos humanos, materiales y técnicos, que tiene el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios. Para esto, hace uso de los factores productivos (trabajo, tierra y capital).

Empecemos a diferenciar estas palabras, y estaremos empezando a pensar diferente: un negocio es vender un auto, una empresa es crear una agencia de venta de autos.

Me parece que la forma en cómo hemos visto en este país la forma de hacer riqueza es proporcional a lo que quienes arriesgan un capital están dispuestos a tener, a lo largo del tiempo he escuchado a muchas personas decir que tienen un “dinerito” ahorrado y que van a poner un negocio. Este termina siendo una papelería, una tienda, un local rentado o propio para vender “algo”. ¿Qué sucedería si en lugar de vender “algo” se enfoca en producirlo, o crearlo, o comercializarlo?, probablemente no tenga un negocio; sino una empresa. O el escenario más victimoso, decir que un ingeniero se cree dueño del país, cuando lo que ha hecho es invertir su dinero en empresas y donde crea fuentes de empleo para el país.

Del mismo modo, hay quienes quieren iniciar un negocio, en el cual no han puesto ni por escrito qué quieren hacer.

No pretendo criticar a quien tiene un local con una papelería, o una tienda de abarrotes; de hecho, es parte de la cultura de nuestro país que estas existan (o aún algunas), sin embargo, son las cadenas de empresas quienes llegan a alguna ciudad y “empiezan” a ganar terreno antes los pequeños, simplemente porque no pueden competir con los esquemas de alto volumen.

Por ejemplo: conozco un lugar donde venden una birria (caldo a base de carne de borrego), donde el dueño de ese lugar siempre está presente, y probablemente tiene 20 años vendiendo birria, y sigue teniendo el mismo local, las mismas mesas, y el mismo tipo de vida; mientras que hay quien vende quesadillas, pozole, desde hace 20 años, y hoy en día tiene ya 20 sucursales. ¿La diferencia? Uno es negocio, y el otro es empresa.

Y si, la responsabilidad de ambos es diferente, pero en esa proporción son las ganancias, y en la misma proporción se crece y se pueden tener más opciones para todos los consumidores. En el caso que mencionaba, debo trasladarme 40 a 45 minutos en auto para comer la birria que les comento, mientras que, para un pozole, existen 20 sucursales en la ciudad, la más cercana está a 3 minutos en elevador.

Saber por qué una persona no logra tener una empresa puede ser difícil, y existen desde las excusas de desconocimiento del mercado, el miedo de fracasar, no saber cómo se hace. E incluso podría mencionar, la falta de ahorro que es otro tema que debemos abordar y que determina fuertemente si una empresa nace o no.

También podría decir, que es un tema de educación: pocos hemos entendido que estudiar una carrera universitaria nos debería permitir tener la libertad de tener el trabajo que quisiéramos; incluso no estudiando una licenciatura. Sin embargo, creemos que estudiamos para trabajar en un lugar “casi” de por vida, pero no para poder tener una empresa y vivir de la rentabilidad de ella.

A todos los que desean independizarse, piensen en una empresa, no en un negocio; y como el primer ejemplo: tengan una agencia de autos, no sólo vendan uno. Existen talleres y procedimientos para crear una empresa desde los cimientos, para saber qué quieres y qué servicios ofrecerás, hasta qué hacer y qué no hacer en situaciones específicas.

Por último, diré que el negocio informal, existe porque no tenemos el hábito de formalizar, tenemos miedo de tener una responsabilidad y hasta de pagar los impuestos que deberíamos, y después decimos que no hay pavimentación, el cobro de luz es exagerado, los lugares quedan sucios, o invaden y no podemos pasar; el flujo circular de la economía se detiene en este punto; no hay manera de que el ciclo se cierre.

El salario emocional

Si escuchaste que en tu empresa hay “salario emocional” seguramente quisiste salir corriendo pensando que te pagarán con amor y no con dinero…pero calma, no es nada malo, !! al contrario ¡¡

La vieja escuela empresarial hablaba de horarios de trabajo fijos y muy estrictos, jornadas extenuantes, tiempo extra, permisos imposibles. Incluso grandes firmas o empresas transnacionales tenían (o tienen) ejecutivos exitosos que generan ingresos importantes y prestigio pero que llevan una vida disfuncional, problemas de pareja, familiares, de salud, etc.

Las nuevas generaciones (y las no tan nuevas) estamos cada vez más enfocadas en la calidad de vida, hay quienes incluso rechazan posiciones que les impedirían pasar fines de semana con sus familias, o tener horarios que no les dejen tiempo para desarrollar gustos o aficiones.

También para quienes hemos logrado una posición profesional privilegiada a través de muchos años de esfuerzo, se vuelve prioritario bajar un poco el ritmo y disfrutar de lo obtenido.

Es aquí donde las empresas se ven en la necesidad de buscar herramientas que nos permitan tener a personas talentosas y comprometidas que al mismo tiempo se sientan plenas en su desarrollo personal.

Surge así un concepto que ha sido llamado “salario emocional”, que si bien significa recompensar al empleado con algo diferente al dinero, de ninguna manera significa que su remuneración económica se va a ver reducida.

El salario emocional son aquellos beneficios que les damos a los empleados y que les aportan bienestar personal, ya sea en su familia, pareja, salud o esparcimiento.

Algunos ejemplos de salario emocional puede ser horario flexible, home office, gimnasio, clases, etc.; pero es indispensable tomar en cuenta que no todos los empleados necesitan lo mismo y que aplicar un “beneficio emocional” puede hasta ser contraproducente para algunas personas.

Así pues habrá para quienes trabajar una hora más todos los días a cambio de salir temprano los viernes sea maravilloso, pero tal vez esta medida para quien es mamá y debe salir corriendo a la guardería por su hijo resulte un desastre de lunes a jueves.

Podrías aplicar un día de home office a la semana como medida fija, pero si tienes personal que por el tipo de trabajo no pueden aplicarlo, lejos de aportar, generarás resistencia y sensación de injusticia en ellos por no poder tener un beneficio general.

Por ello las medidas que tomes para el otorgamiento de estos beneficios deberán ser siempre personalizadas y todo el equipo de trabajo sabrá que su beneficio es único y particular.

Como empresarios debemos tener claro que la gente disfruta trabajar en nuestra organización y reconocen en ella a directores que se preocupan de forma legítima por ellos, tendremos una empatía y mejor desempeño.

Esto último es real e indispensable, el salario emocional no es un acto “falso” de parte de los empresarios para darles “atole con el dedo” a nuestros colaboradores; hacerlo de esta forma tarde o temprano va a generar molestias en el empresario y con ello repercusiones negativas.

No debemos olvidar las obligaciones legales que como patrones tenemos y tener claro que los beneficios personales que otorgues no podrán contraponerse a las obligaciones que se tienen como patrón o a los derechos que los empleados tienen. Estos beneficios especiales deberán estar siempre en consenso con ellos.

Te compartimos algunos ejemplos de “salario emocional” que puedes aplicar en tu organización, algunos de ellos pueden tener relación económica, pero al final buscan brindar un beneficio personal:

  • Horario flexible
  • Home office o trabajo a distancia
  • Viernes de medio día
  • Poder llevar a sus hijos alguna vez a la oficina
  • Días libres (cumpleaños, actividades escolares de sus hijos)
  • Capacitación o clases que no estén relacionadas con su puesto en el trabajo (baile, liderazgo, inglés)
  • Permitir el acceso limitado al celular o a redes sociales
  • Espacios de esparcimiento (gimnasio, clases de zumba, salas de descanso o juegos, salidas pagadas a algún lugar recreativo)
  • Actividades de impacto social (campañas de reforestación, visitas a casa hogar, campañas para cuidado de animales)
  • Apoyo para útiles escolares, pasajes.
  • Concursos semanales para ganar un día de permiso
  • Poder llevar a su mascota (si la instalación lo permite y el reglamento cuando es un lugar compartido con más empresas)
  • Hacer entre todos algo por alguno de los empleados e irse turnando
  • Reconocimiento

Cada organización puede definir, con base en sus operaciones, cuales beneficios emocionales pueden implementar.

EL ESTADO DE LA POBLACIÓN INFANTIL EN MÉXICO. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS SOCIALES Y DEMOGRÁFICAS

Act. Teresita E. Ruiz P.

Maestra en Demografía

CRIM-UNAM

teruizp@gmail.com

De acuerdo con el último Conteo de Población del INEGI, en 2015 nuestro país contaba con unos 119.5 millones de personas, y de éstos, poco más de la cuarta parte eran niños menores de 15 años, 27.4% equivalentes a 32.7 millones. La mitad de esa población infantil eran varones. El grupo de 0-4 años de edad representan 8.8% de la población nacional, mientras que los de 5-9 y de 10-14 concentran 9.2 y 9.4 por ciento[1].

Cuatro de cada diez niños vivían en ciudades de más de un millón de habitantes, una cuarta parte en localidades rurales, 16% en ciudades pequeñas o de tamaño medio, y el resto en comunidades con características semiurbanas.

Alrededor de ocho de cada diez eran beneficiarios de algún sistema de salud: 81% de los más pequeños y 85% de los de 5 años y más. Preocupando aquellos que permanecen vulnerables ante cualquier contingencia que pueda poner en riesgo su salud.

De los niños de 3 a 14 años, 5.7% hablaban alguna lengua indígena, ubicados principalmente en comunidades rurales (77%) y en localidades semiurbanas (17%); 3.2% vivían en las grandes ciudades y 2% en ciudades medianas y pequeñas.

La esperanza de vida al nacer de 2001 (año en que nacieron los niños de mayor edad) a 2015 aumentó en 1.7 años al pasar de 73.2 a 74.9, aunque siempre más alta para las niñas: en 2001, una pequeña que nacía podría vivir en promedio 76.1 años, en cambio los varones podían vivir alrededor de 70.5 años. Para 2015 la esperanza de vida al nacimiento de las niñas aumentó a 77.7 años y la de los niños a 72.3[2].

Para aquel año se estimaba que por cada 1000 nacidos vivos morían 13.2 niños antes de cumplir su primer año de vida y 10.8 niñas, lo que se conoce como Tasa de Mortalidad Infantil (INEGI:2016 [3]). Las principales causas de mortalidad a esas edades fueron las afecciones originadas en el periodo perinatal (49.6%), malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas (25.5%), y ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias (3.9%) (INEGI: Estadísticas de Mortalidad).

Con Estadísticas Vitales, se calcula que por cada cien mil niños de 1 a 4 años, mueren 62. Por cada cien mil niños de 5-9, mueren 22; y por cada cien mil niños de 10 a 14 años, mueren alrededor de 55. Se presume que en las primeras edades tienen mayor peso las muertes no violentas, es decir las derivadas de enfermedades y padecimientos congénitos. En tanto que en los de mayor edad, cobran importancia las que se desprenden de algún hecho violento: en los niños de 5 a 9 años, las muertes violentas representaban 28.3% de las muertes totales, en cambio en los de 10-14, éstas respondían al 38 por ciento (Estimaciones propias a partir de las Estadísticas de Mortalidad del INEGI).

La población en edad escolar, de 6 a 14 años, sumaban unos 20 millones de niños. Alrededor del 97% asistían a la escuela, aunque en los de 13 y 14 años, el porcentaje disminuye a 94 y 90% respectivamente. En comunidades pequeñas la asistencia a la escuela es menor al promedio nacional, mientras que en las ciudades de mayor tamaño el porcentaje alcanza al 98%. Y es mayor la proporción de varones que asisten, comparada con la de las niñas.

87.5% sabían leer y escribir, 8.3% eran analfabetas, y el resto no especificó su condición de alfabetismo. En comunidades pequeñas el porcentaje de analfabetas alcanza a 11.8% y la asistencia a la escuela es menor al promedio nacional, mientras que en las ciudades de mayor tamaño el porcentaje de los que no saben leer ni escribir es más bajo (6.4%) y la asistencia a la escuela alcanza al 98 de cada niños en esas edades. Siendo mayor la proporción de varones que asisten, comparada con la de las niñas (Cuadro 1).

El rezago educativo, medido como el porcentaje de población de 12 a 14 años de edad que no cuentan con Educación Básica (hasta Secundaria), es relativamente bajo. Menos del 1% no tenían escolaridad. De los que cursaron la Educación Básica, 49.6% de los niños y 46.8% de las niñas contaban con Primaria; mientras que 50.2% de los niños y 53% de las niñas habían cursado al menos un grado de Secundaria. Esto habla de una mayor permanencia escolar de las niñas una vez que tienen acceso a la educación. Sin embargo no debe perderse de vista que el nivel escolar está asociado al lugar de residencia. En comunidades rurales los porcentajes de niños/niñas con Primaria varían alrededor del 52% mientras que en las grandes ciudades se encuentra alrededor del 45%; en tanto que los porcentajes de niños/niñas con algún grado de Secundaria varían alrededor del 47% en zonas rurales, pero alcanza al 54% en las ciudades de más de un millón de habitantes (Cuadro 2).

De la población entre los de 12 a 14 años, 6.8 millones de niños, 98.5% estaban solteros, menos del 1% estaban Unidos – aunque es más alta la proporción de niñas (0.7%) que de niños (0.2%) -, y una mínima parte habían estado Unidos. Tres por ciento era población económicamente activa – trabajaban o buscaban trabajo – mientras que el otro 96.5% estaban inactivos, dedicados particularmente a estudiar (9 de cada 10) y a los quehaceres del hogar 2.3%.

De acuerdo con una investigación de 2015, “alrededor de 1.2 millones de niños de entre 5 y 14 años de edad, trabajaban. El 13.1% tenían jornadas de más de 34 horas a la semana y 16.7% sin horario regular de trabajo; 5.9% trabajaban en lugares inapropiados y 21.4% estaban expuestos a riesgos. Seis de cada diez no recibían pago por su trabajo y de los que sí, 82.1% ganaba hasta un salario mínimo, 15.4% más de uno y hasta dos salarios mínimos y solo 2.5% más de dos. Seis de cada diez trabajaron con un familiar; 22.5% lo hacía para ayudar a su familia, 23.3% para solventar en algo sus estudios, y 8.7% porque su casa necesitaba de su aportación económica”. (http://noticieros.televisa.com/mexico/1505/ninos-representan-33-6-poblacion-mexico/)

Entre estas edades, los niños/niñas participan de manera activa en las labores domésticas. La mitad de los varones y casi siete de cada diez niñas, declaró realizar algún trabajo no remunerado independientemente de su condición de ocupación. De ese subuniverso, de cada diez niños, ocho realizó quehaceres del hogar (limpiar, lavar/planchar ropa), 38.7% preparó o sirvió alimentos para su familia, 45% hizo compras para la comida o la limpieza y casi 22% atendió a otros niños menores de 14 años. En el caso de las niñas, la participación es mayor en todos los casos, en respuesta a roles de género que aún persisten en sociedades como la nuestra. De cada diez niñas, nueve se ocupó de quehaceres como limpiar y lavar/planchar ropa, 58% preparó o sirvió alimentos para su familia, 45% hizo compras para la comida o la limpieza, y 25% cuido o atendió a otros menores.

“La Unicef estima que en México, el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida. Uno de cada diez estudiantes ha padecido algún tipo de agresión física en la escuela. 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional”. (Revista Forbes: 2013). Así también, un informe de la OCDE coloca a México en el primer lugar en cuanto a violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años, entre los 33 países que pertenecen a ese organismo.

Otros dos problemas alarmantes del estado de la Infancia en México son la Pornografía y el Abuso Sexual Infantil. De acuerdo con datos del Senado de la República, en 2013 se detectaron en el país más de 12 mil cuentas personales en internet (cifra que se ha ido incrementando), donde se exhiben imágenes de explotación sexual a menores de edad, cuyas edades oscilan de los 4 a 16 años. En el mismo sentido, se estima que cada año 20 mil niños, niñas y adolescentes son víctimas de la explotación sexual, 85 mil son usados en actos de pornografía y en 21 de las 32 entidades del país existe turismo sexual, según un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre trata de personas. (Sotelo: 2015).

El artículo de la Revista Forbes concluye que si bien “ nuestro país ha logrado mejorar sus índices en el acceso a la educación básica, los problemas más grandes a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes son la situación de pobreza extrema, mortalidad infantil y materna en comunidades marginadas, inequidad por ingreso, origen étnico y género”.

 

cuadro 1

 

cuadro 2

[1] INEGI (2016) Encuesta Intercensal 2015

[2] 2000: CONAPO. Estimaciones de la Población de México 1990-2010.

2010: CONAPO. Proyecciones de la Población de México 2010-2050.

[3] CONAPO. Proyecciones de la Población de México 2010-2050.

http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Proyecciones/2010_2050/RepublicaMexicana.xlsx (Consulta: 26 de enero de 2016).