LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN MÉXICO 2016. ALGUNAS NOTAS DE INTERÉS

Act. Teresita E. Ruiz Pantoja

Mtra. En Demografía

CRIM-UNAM

teruizp@gmail.com

La Investigación Científica (IC) es la piedra angular de la innovación y desarrollo de tecnologías de un país. Activa su economía, fomenta su producción, genera conocimiento y resuelve problemas sociales de todo tipo,  en salud y educación, por ejemplo.

En México la IC había estado dormida hasta principios del siglo pasado y la comunidad científica era minúscula, sin muchas posibilidades de crecimiento y su productividad se limitaba a repetir lo que venía del extranjero. “La situación mejoró de manera notable hasta la segunda mitad del siglo XX, en que con mayor presencia empezaron a consolidarse diferentes grupos de investigadores. Se formaron las primeras Escuelas en distintas especialidades y la calidad de algunos trabajos alcanzó nivel internacional. Todo con el apoyo de la UNAM y de otras pocas instituciones públicas de educación superior. Sin mucho respaldo del Gobierno, la propia comunidad científica promovió la formación del Conacyt, generó y conservó la iniciativa de su propio desarrollo (y no los Planes Oficiales), institucionalizó a la ciencia en la UNAM (una vez que obtuvo su autonomía del Estado), fundó la Academia de la Investigación Científica hoy Academia Mexicana de Ciencias, ideó y fundó el Cinvestav  (y no la Secretaría de Educación), promovió el SNI (y no el Presidente De la Madrid), y propuso la creación del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia”.  (http://www.buenastareas.com/ensayos/Situacion-Actual-De-La-Investigacion-Cientifica/7451810.html)

No obstante, México tiene una grave crisis científica, “se encuentra entre los tres países que menos invierten en investigación y desarrollo, sólo detrás de Rumania y Chile, según un análisis del Fondo Económico Mundial (WEF) con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2014. La inversión de México equivale a 0.43% del Producto Interno Bruto (PIB). Rumania gasta 0.39 por ciento y Chile 0.36 por ciento. El promedio de inversión de la OCDE es de 2.4 por ciento del PIB. En contraste,  Israel y Corea son los mayores inversionistas en Investigación y Desarrollo con 4.2 por ciento de su PIB respectivamente. Japón, Finlandia y Suecia completan las cinco primeras naciones que gastan más en este segmento. Las potencias económicas como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia, aunque tienen niveles elevados, no rebasan el tres por ciento de su PIB”. (FORBES: 2014), http://www.forbes.com.mx/mexico-entre-los-paises-que-menos-invierten-en-investigacion/#gs.clnpnJI)

Según un artículo del periódico La Jornada del año pasado, México destinó sólo 0.34 por ciento a ese rubro (ejercicio fiscal 2015), aun cuando el artículo 25 de la Ley General de Educación, con relación al artículo 9 bis de la Ley de Ciencia y Tecnología, establecen que el gobierno federal debe destinar al menos uno por ciento del PIB a ciencia y tecnología. Así, la Cámara refiere que para 2015 las fuentes más importantes de los recursos públicos asignados a ciencia, tecnología e innovación en México provienen del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y de la Secretaría de Educación Pública. (La Jornada: 28 de marzo de 2015).

Hasta 2011, México ocupaba el lugar número 67 de 146 países, en el Índice  de la Economía del Conocimiento (IEC) del Banco Mundial. De acuerdo con esta institución, las economías basadas en el conocimiento son aquellas que invierten en capital humano y social, y promueven la generación de nuevos conocimientos para crear bienestar y resolver dificultades en la sociedad. Este índice se calcula con base en cuatro componentes: -Incentivos económicos y régimen institucional. -Educación y recursos humanos. -Sistema de Innovación. Y -Tecnologías de Información y comunicación (Osuna y Fernández: 21/mayo/2013).

Pero, ¿cuáles son las diferencias en la actividad Científica al interior del país?

El Centro de Análisis para la Investigación y la Innovación dio a conocer el Índice Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015 para cada una de la entidades federativas, compuesto por 12 indicadores generales  que incluyen la Inversión pública y privada en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y Producción Científica.

En el tema de Inversión privada y pública en ciencia, tecnología e innovación, se establecieron ocho indicadores: Gasto promedio en investigación y desarrollo tecnológico de las empresas por Entidad Federativa; Gasto promedio que realizan las empresas en innovación por Estado; Participación de las empresas en gasto en investigación y desarrollo tecnológico, respecto al presupuesto Estatal en CTI;  Recursos otorgados por el CONACYT para recursos humanos en el Estado, respecto a su presupuesto anual; Presupuesto del gobierno Estatal para CTI respeto al PIB; Recursos otorgados por el CONACYT para proyectos de CTI en la entidad federativa; y  Presupuesto del gobierno Estatal en CTI respecto del total de fondos del CONACYT a la entidad.

Las cinco entidades mejor posicionadas en este indicador son: Baja California Sur, Distrito Federal, Puebla, Chihuahua y Coahuila. En tanto que los últimos lugares los ocupan: Oaxaca, Guerrero, Sinaloa, Chiapas y Durango.

En el indicador de Producción Científica, considera el entorno de la productividad del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), así como su impacto en cada Estado y la relación que guardó con el sector privado. Contempla siete indicadores generales: Investigadores del SNI en relación con la PEA; Productividad científica de los investigadores del SNI; de acuerdo a la residencia del autor, impacto de la producción científica Estatal; Tasa de especialización productiva científica por subsector económico; Tasa de especialización productiva científica por categoría; Equilibrio relativizado al número de subsectores económicos especializados; e Investigadores en el sector privado por 100 mil habitantes.

En este renglón las entidades mejor calificadas fueron Distrito Federal, Morelos, Querétaro, Chihuahua y Baja California Sur. En tanto que Hidalgo, Tamaulipas, Campeche, Tabasco, y Oaxaca, tienen la menor productividad.

En cuanto al gremio científico de excelencia que conforma el Sistema Nacional de Investigadores (SNI[1]), las cifras del Conacyt para 2016, indican que éste agrupa a 25 mil 72 especialistas en los campos Físico matemático y Ciencias de la Tierra, Biología y Química, Medicina y Ciencias de la Salud, Humanidades y ciencias de la conducta, Ciencias sociales, Biotecnología y Ciencias agropecuarias e Ingenierías (Gráfica 1). Adscritos a 941 instituciones nacionales e internacionales. Y dónde 96.2 por ciento cuentan con el grado de Doctor. La UNAM aparece con la más alta concentración científica albergando 17.2 por ciento de esos investigadores, seguida del Instituto Politécnico Nacional, con 4.5 por ciento, y la Universidad Autónoma Metropolitana con 4.4 por ciento. La Universidad de Guadalajara participa con 3.7, el Centro de Investigación y de estudios avanzados del IPN con 3.1, la Universidad Autónoma de Nuevo León con 2.8, la Benemérita Universidad de Puebla con 2.3, la Universidad Autónoma del Estado de México con 2.1, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí con 1.8 y la Universidad de Guanajuato con 1.8, por mencionar las diez primeras instituciones del país.

[1] Creado Por Acuerdo Presidencial el 26 de julio de 1984, para reconocer la labor de las personas dedicadas a producir conocimiento científico y tecnología. Tiene por objeto promover y fortalecer, a través de la evaluación, la calidad de la investigación científica y tecnológica, y la innovación que se produce en el país. El Sistema contribuye a la formación y consolidación de investigadores con conocimientos científicos y tecnológicos del más alto nivel como un elemento fundamental para incrementar la cultura, productividad, competitividad y el bienestar social. En él están representadas todas las disciplinas científicas que se practican en el país y cubre a una gran mayoría de las instituciones de educación superior e institutos y centros de investigación que operan en México. En este sentido coadyuva a que la actividad científica se desarrolle de la mejor manera posible a lo largo del territorio y a que se instalen grupos de investigación de alto nivel académico en todas las entidades federativas. El SNI está organizado en cuatro niveles: Candidato, Nivel I, Nivel II y Nivel III. Y son requisitos indispensables para ser miembros: haber obtenido el grado de doctor y contar con aportaciones recientes en  artículos, libros,  capítulos de libros, patentes,  desarrollos tecnológicos, innovaciones, transferencias tecnológicas; así como en la formación de científicos y tecnólogos: dirección de tesis profesionales y de posgrado terminadas, impartición de cursos en licenciatura y posgrado y formación de investigadores y de grupos de investigación.

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Geográficamente, el Distrito Federal es el de mayor tamaño poblacional con 32.4 por ciento. Le siguen el Estado de México y Jalisco, con 5.8 y 5.1 por ciento de los investigadores. Nuevo León y Morelos con 4.2. Puebla, Guanajuato y Baja California entre 3  y 4 por ciento. Seis estados tienen entre 2 y menos del 3 por ciento. Siete entre 1 y menos del 2 por ciento. Y el resto tienen menos del uno por ciento de los investigadores, cada uno. Mapa 1

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verde ENTRE 1 Y MENOS DEL 2 POR CIENTO   morado MENOS  DEL 1 POR CIENTO


El número de investigadores por entidad, está correlacionado positivamente con la distribución territorial de la población de 30 años y más con escolaridad de al menos 19 años – correlación alta de 88 por ciento (Gráfica 2); y con la distribución territorial de la población de 30 años y más con escolaridad de menos de 9 años, – correlación de menor magnitud de37 por  ciento (Gráfica 3). Y está relacionada negativamente con el índice de marginación de las entidades (-32 por ciento), es decir, a menor marginación, mayor porcentaje de investigadores.

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Gráfica 2

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Gráfica 3

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Gráfica 4

A manera de conclusión, es preciso señalar que México es un país de enorme capital científico y de una gran vocación investigativa, por lo que “debe aprovechar plenamente sus recursos para impulsar un desarrollo basado en el conocimiento y explotar sus activos en la materia, comprendiendo polos de excelencia en la educación superior y la investigación científica, un acervo considerable de técnicos e ingenieros altamente calificados, y una amplia capacidad emprendedora”. (Osuna y Fernández: 21/mayo/2013).

 

Consultas

Sistema Nacional de Investigadores de México

http://www.conacyt.gob.mx/index.php/el-conacyt/sistema-nacional-de-investigadores

 

“Empresas mexicanas, sólo 5%
 hace investigación”, El Economista. (14 de noviembre de 2013)

http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2013/11/14/empresas-mexicanas-solo-5-hace-investigacion-desarrollo

 

Osuna y Fernández Manuel, “Urge fomentar la investigación científica en México”, en Expansión, en alianza con CNN, 21/mayo/2013.

Centro de Análisis para la Investigación y la Innovación (CAIINNO), Índice Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015. En internet

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El Benchmark, ¿copia fiel? o ¿De qué se trata?

“Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho de hacer lo mismo”

– Voltaire.

¿Ahora resulta que copiar la forma de trabajar de algunas empresas puede ser redituable?, Puede ser que sí, puede ser que no; las opiniones son tan encontradas. Recuerdo una anécdota de una ciudad del sureste del país, un vecino puso una tienda y, como le iba tan bien (buenas ventas, muchos productos) alguien más dijo: “pues si le va bien a él, me va bien a mi” y ¿adivinen qué hizo?: puso su tienda. Con el paso del tiempo, en esa calle llegaron a existir 6 tiendas. El 100% de clientes se dividió, y a ninguno le fue bien como al primero.

Esto que comento es lo más sencillo, es decir, fijarse en lo que hacen los demás que tienen éxito, sin embargo, si pretendes tener éxito aquí van algunos puntos a observar:

-Deberás ser más inteligente que el original para ser creativo, sacar provecho del aprendizaje.

-La única manera de aprender es que tú des tus propios pasos, de tal forma que sólo tu sepas qué quieres.

-Para tener el éxito que buscas, todas tus actividades deben ejecutarse de manera adecuada.

-Constancia y disciplina.

Por otro lado, copiar no te garantiza nada; el éxito también depende en parte de una suma de acontecimientos que dependen del azar. Podríamos llamarlo suerte, pero hay gente que logra encontrándola trabajando.

Otros puntos que deberás tomar en cuenta al hacer tu empresa o producto son:

Deberás entender que el contexto en el que una práctica tiene éxito es crítico. Por ejemplo: Si quieres mejorar el desempeño de la policía de la ciudad de México, las prácticas de otros lugares pueden resultar interesantes, pero aplicarlas aquí resulta cuesta arriba porque hay factores de economía, de cultura y de educación, solo por citar algunos, que hacen que pretender que nuestros policías se comporten como la policía montada de Canadá o los famosos Bobbies ingleses, es de risa, ¿no?

Convertir el benchmark en la estrategia particular de la empresa. Esto significa hacer de los datos de otros, nuestra propia intención estratégica. Este segundo error suele ser un tema recurrente en México al usar el benchmark tal cual, sin discriminar ni profundizar, decidiendo qué hacer con base en lo que les ha funcionado a otros. Muchos “emprendedores” basan buena parte de sus decisiones importantes en lo que hacen los demás.

No se debe implementar en la empresa lo que la competencia hace sin hacer un previo análisis, puesto que cada empresa es un mundo, y lo que funciona en una empresa, necesariamente no funcionará en otra.

Cada nicho, cada mercado y cada momento es diferente y requiere un trato especial. Un emprendedor es un poco como un cocinero porque tiene que ser capaz de crear su salsa especial en cada receta que cocina.

Copiar puede ser la base, incluso puede ser el 50% de lo que pones en marcha, pero el resto lo tienes que aportar tú. Crea algo único e inconfundible para “parecer” un original.

Si bien ya es cada día más difícil “encontrar el hilo negro”, copiar es mucho más barato que investigar e innovar; los ejemplos van desde los artículos electrónicos (Teléfonos celulares, Tablets, reproductores MP3, etc.). Si ya tienes pensado copiar algún tipo de empresa, servicio, producto, etc. deberás no sólo copiarlo tal cual lo conoces, sino que deberás innovar o mejorar algo que a tu parecer deba corregir.

El Benchmarking es una gran herramienta cuando es correctamente utilizada. Te permitirá conocer las bondades de la competencia, el cómo hace las cosas para luego tomar de allí lo que se pueda aplicar a la empresa; pero si se utiliza incorrectamente, puede tener un efecto severamente negativo y nada tiene que ver con el copiar o plagiar; si se aborda de esta forma, será muy difícil superar a la competencia, a lo sumo se logrará parecer a ella.

Ahora el tema siguiente es: que te podrían demandar por uso de nombres, imágenes, procesos y tendrás que echar marcha atrás de lo que sea haya sido el plagio.

Las multas van hasta los 20 mil días de salario mínimo vigente (casi 1 millón y medio de pesos), si te encuentran culpable de apropiarse o tratar de imitar algo sin el debido permiso.

Pero si después de todo esto, aún estás decidido en “poner” tu empresa pensando en otra, está muy bien, pero recuerda:

A Alguien podría gustarle tu idea de empresa y copiarte tu idea.

LAS HIJAS DE LA REVOLUCIÓN: LAS ABUELAS QUE REPOBLARON EL PAÍS DESPUÉS DE LA GUERRA ARMADA

Act. Teresita E. Ruiz Pantoja

Mtra. en Demografía. CRIM-UNAM

teruizp@gmail.com

En el Censo de 2010 se contabilizaron 147.9 mil mujeres nacidas entre 1910 y 1920, las HIJAS DE LA REVOLUCIÓN. Representaban 0.3% de la población nacional. 28% de ellas vivían en localidades rurales y seis de cada diez en ciudades. Más de la mitad sabían leer y escribir, y casi el 46% eran analfabetas. De las que habían asistido a la escuela, 88.5% contaba con educación Básica (57.7% Primaria incompleta, 31.1% Primaria completa, 5.9% Secundaria completa, 1% Secundaria incompleta y 2.3% estudios técnicos con Primaria terminada); cinco de cada cien tenían educación Media Superior, y otras cinco educación Superior; mientras que 1.6% no especificaron (INEGI: 2011).

En 1910, México contaba con una población cercana a los 15.2 millones de personas (7.5 millones de hombres y 7.7 millones de mujeres), con una composición etarea sumamente joven, 42% era población menor de 15 años, y los más viejos representaban a penas el 2% (Mendoza: 2010).  “La Revolución de 1910 significó una ruptura en la organización de la sociedad y constituyó un punto de partida de una nueva experiencia en el comportamiento de la población. Durante el periodo de lucha armada y de máxima violencia revolucionaria, 1910-1920, no sólo se detuvo el crecimiento de la población (disminución de los nacimiento), sino que ésta declinó en su número a consecuencia tanto de las muertes que dejó la guerra, como por el elevado número de defunciones ocasionadas por enfermedades infecciosas y parasitarias: la influenza española, brotes de tifo, meningitis, fiebre tifoidea y sarampión, por mencionar algunas (que debido a la escasa infraestructura médica se convertían en epidemias); y el volumen de población que en ese lapso emigró temporal o definitivamente a los Estados Unidos”(ibid). Hacia 1921 el número.de habitantes se contó en 14.3 millones (7.0 millones de hombres y 7.3 millones de mujeres); casi un millón menos que al estallido del conflicto.

Las Tasas de Natalidad se contrajeron en todo el periodo. Entre 1910-1914 nacieron 43.2 niños por cada mil habitantes, disminuyendo a 40.6 entre 1915-1919. Antes de esos años las tasas de natalidad variaban alrededor de los 46 nacimientos, y una vez vuelta la paz al país, tomó niveles de 45.3 en los primeros años (1920-1924). Respecto a la Mortalidad, antes del conflicto se estimaban Tasas alrededor de 33 personas por cada mil habitantes. Entre 1910-1914, se calcula que morían cerca de 46.6 personas por cada mil, aumentando a 48.3 de 1915-1919. En los primeros años pos-revolucionarios la mortalidad descendió a 28.4 (Alba: 1974).

De acuerdo con el Censo de 1921, para ese año habían cerca de 1.8 millones de niñas nacidas durante la Revolución Mexicana[1]. Se estima, que la Esperanza de Vida al nacer en 1910 para la población femenina era de 27.9 años, valor que aumentó a 34.7 años en 1920 (Zavala: 1992). Crecieron en un México en reconstrucción, predominantemente rural, pero en aras de alcanzar un crecimiento económico y estabilidad política que se traduciría en una serie de transformaciones educativas, sanitarias, y económicas que cambiarían las condiciones de salud, sobrevivencia y educación, de las generaciones futuras.

A partir de 1940, “la medicina moderna y los programas de salud pública empezaron a cobrar importancia. Se organizaron campañas de vacunación, de higiene pública, de prevención de enfermedades infecciosas, de erradicación del paludismo y la tuberculosis. Se construyeron redes  de agua potable y alcantarillado, centros de salud, clínicas y hospitales” (Zavala: 1992). La reducción de la mortalidad derivada de esas acciones, especialmente en los más pequeños, aumentó el promedio de hijos vivos por mujer, detonando el primer baby-boom del siglo XX. “Después de 1930 la mejoría en los sistemas de salud tuvo como consecuencia una elevación en las tasas de fecundidad. No solo las mujeres sobrevivían más a los embarazos y a los partos, además de ser más fértiles (al vivir en mejores condiciones de salud y atención médica), sino que además sus cónyuges tenían mayor sobrevivencia” (ibid), habiendo menos viudas y matrimonios más largos.

“Las mujeres nacidas antes de 1936, registraron una nupcialidad elevada y precoz, además de no llevar prácticas anticonceptivas. La fecundidad de las unidas antes de los 20 años era de alrededor de 8.4 hijos. En las localidades rurales la nupcialidad era más precoz que en el promedio nacional, con mayor proporción de mujeres casadas antes de los 20 años” (ibid).

En 1940, las Hijas de la Revolución, tenían entre 20 y 30 años. 56.4% estaban Unidas, 29.3% permanecían Solteras, 13.6% eran Viudas y 0.5% Divorciadas, aunque con datos censales de 1960 y 1970, se estima que solo 7.5% de esas mujeres estaban solteras alrededor de los 50 años de edad. El promedio de hijos nacidos vivos de estas mujeres en medios rurales fue de 5.7 y de 4.4 en ciudades. Pero se vislumbran serias diferencias matizadas por el nivel educativo. Por ejemplo, de las mujeres nacidas entre 1915-1919, las que no recibieron instrucción tenían alrededor de 5.9 hijos, las que tuvieron Primaria incompleta 5.02, con Primaria completa 4.7, con algo de Secundaria o Preparatoria 2.9, y con estudios Universitarios 3.2 (Alba: 1974). Este hecho se traduce en que las mujeres de las ciudades (básicamente) empezaron a usar tecnología anticonceptiva aún cuándo el resto no la habían incorporado a su vida sexual.

Estas mujeres no limitaban sus embarazos, y la probabilidad de seguir teniendo hijos permanecía elevada aún después de tener el sexto. La probabilidad de convertirse en madres fue cercana al 92%, y una vez alcanzada la maternidad, las probabilidades de tener al segundo, tercero o cuarto hijo estaban próximas al 90 por ciento. A partir del hijo de orden cinco las posibilidades de agrandamiento de la familia empezaba a descender, no obstante seguían siendo altas: por arriba del 80% hasta el séptimo, mayor al 70% entre el octavo y el noveno, y casi del 70% entre el décimo y el onceavo (Zavala citada por Alba: 1974, pág. 20). Cabe decir que las probabilidades de agrandamiento de la familia en medios rurales eran más altas que en las ciudades, reflejo sin duda del escaso o nulo control de la natalidad.

Para 1970, año en que las Hijas de la Revolución habían terminado su vida reproductiva, y las hijas de éstas y sus nietas (quizá) ya habían iniciado la suya, nuestro país sumaba una población total de 48.2 millones de habitantes. Suponiendo que la mayoría de ellas empezaron a ser madres entre los 15 y los 25 años de edad, se puede asumir que 82% de la población total era la descendencia heredada por las Abuelas que repoblaron al país, – salvo los que vinieron de otros países -.

Una experiencia muy cercana

Aún cuándo la esperanza de vida al nacimiento para las Hijas de la Revolución fue menor a los 35 años, en 1970 se contaron un millón 112 mil mujeres nacidas entre 1910 y 1920. Cifra que se contrajo a 746 mil en el Censo de 1990, y a menos de 150 mil en el de 2010. Yo conocí a Dolores Pantoja, nacida en 1917, una mujer que vivió por 98 años. Mi Tía-abuela. Libró los brotes de epidemias y enfermedades durante su infancia, y luego las consecuencias no deseadas de la maternidad en su juventud. Además de sobrevivir varios años más que su compañero de vida, haciendo caso a lo que dicta la demografía: las mujeres viven más que los hombres. Casada a los 20 años, se convirtió en madre al cumplir los 21. Le sobrevivieron 10 hijos, aunque a mí me contó que tuvo 18. El último de ellos llegó en su cumpleaños 55. Una mujer fuerte, alegre, y cariñosa, que desafió a las condiciones adversas de su tiempo y su espacio.

Consultas

Alba H. Francisco (comp.) (1974), La población de México. Centro de Estudios Económicos y Demográficos, COLMEX.

Mendoza García Ma Eulalia y Graciela Tapia Colocia (2010), Situación Demográfica de México 1910-2010, en La situación demográfica 2010, CONAPO

Zavala de Cosío María Eugenia (1992), Los antecedentes de la transición demográfica en México

[1] Dirección General de Estadística

El Coaching empresarial

Sin duda, el coaching es una realidad que ya está arraigada en las prácticas de RH. como herramienta de desarrollo profesional. Los resultados obtenidos en el estudio sobre coaching ejecutivo por la consultora británica de capital humano HDA, no dejan lugar a dudas:

  • El 97% de las organizaciones encuestadas creen que el coaching empresarial impacta positivamente en el rendimiento empresarial. Esta creencia ha aumentado un 10% desde la encuesta HDA 2008.
  • El 97% de los encuestados cree que el coaching mejora la facilidad con que los cambios son aceptados y aplicados.
  • La mejora en el rendimiento de los equipos fue calificada como el beneficio principal de la aplicación del coaching empresarial.
  • Más del 70% de las organizaciones encuestadas ofrecen coaching a los empleados en todos los niveles. Esta cifra ha aumentado en un 24% desde 2008, cuando el coaching sólo se ofrecía al equipo de dirección, directores o altos potenciales.
  • Para el 88% de las empresas encuestadas el coaching empresarial proporciona retorno de la inversión (ROI), lo que supone un 6% más sobre los resultados de 2008.
  • El 94% de las organizaciones consideran más efectivo el coaching presencial en lugar del online o telefónico.

 

Beneficios del Coaching Empresarial

Sir John Whitmore, en su libro “Coaching for Performance”, apunta los siguientes beneficios de Coaching Empresarial:

  1. Mejora del desempeño y la productividad.
  2. Desarrollo de las personas.
  3. Mejora del aprendizaje.
  4. Mejora de las relaciones.
  5. Mejora de la calidad de vida en el trabajo.
  6. Más creatividad.
  7. Mejor uso de habilidades y recursos.
  8. Respuestas más rápidas y efectivas a situaciones de emergencia.
  9. Mayor flexibilidad y adaptabilidad al cambio.

 

Inversión en coaching

Así como el Coaching Personal se centra en una única persona, el Coaching Empresarial puede centrarse en una única persona (trabajador, gerente, director, etc.), o bien en un equipo (equipo departamental, unidad de negocio, incluso la empresa en general). En cualquiera de los dos casos, los beneficios repercuten siempre en la empresa de forma directa o indirecta.

Un estudio de la International Coach Federation  (ICF) revela que las empresas encuestadas recuperaron 7 veces lo invertido en procesos de Coaching Empresarial, lo que probablemente sea una de las tasas más elevadas del Retorno de la Inversión (ROI).

 

Diferencia con la psicología

Los coaches partimos de la base de que las personas son por naturaleza completas, creativas y están llenas de recursos, mientras que en psicología se observa al paciente desde un punto de vista médico.
En coaching no hay terapia ni diagnóstico. No hablamos de problemas, sino que nos enfocamos en la agenda del cliente (tema que quiere enfocar durante la sesión o proceso).

En coaching no hablamos de paciente sino de cliente (coachee).

La relación entre coach y cliente es de igual a igual, mientras que el psicólogo está en un plano superior con respecto al paciente.

La relación en coaching se establece entre ambos cuando se diseña la Alianza y en terapia psicológica es el terapeuta quien la diseña.

El coaching se centra en potenciar las habilidades y talentos del cliente, así como trabajar los posibles bloqueos que tenga, el psicólogo se enfoca en encontrar la causa del problema y en resolverlo a través del tratamiento.

En coaching se ensalzan los momentos y experiencias cumbres vividos por el cliente para empoderarlo y conectarlo con ese aprendizaje para su futuro, (la mirada es de presente a futuro); en cambio en psicología se trabajan los momentos críticos o de baja autoestima de la persona.

El coach no da consejos, algo que sorprende a veces al cliente cuando en la sesión de Descubrimiento (1ª sesión donde se establecen las bases de la relación), a diferencia del psicólogo, que aconseja y recomienda, da pautas de comportamiento y consejos profesionales en función del diagnóstico del paciente.

El coach tiene herramientas que pone al servicio del cliente para reforzar su autoconocimiento y llevarlo a la reflexión, será este último quien encuentre sus propias respuestas.

El coaching no atiende patologías ni enfermedades psíquicas, a diferencia de la psicología.

Objetivos, técnicas y recursos diferentes.

Las dos disciplinas tienen objetivos diferentes, y se emplean técnicas y recursos diferentes:

  • Un coach trabaja exclusivamente en objetivos y metas donde el cliente está comprometido.
  • En el coaching generalmente trabajamos hacia el futuro que quiere ser diseñado por el cliente, modificando el presente.
  • La terapia suele comenzar por el pasado.
  • Por lo general, la terapia es para profundizar en algunos temas; el coaching, para moverte hacia tus objetivos.

 

¿Cómo saber si funciona el coaching?

En este espacio voy a proponer un ejercicio que si lo haces con honestidad podrás ver cómo funciona, no hay resultados buenos o malos, es sólo un ejercicio en el cuál te darás cuenta de qué tan poderoso es el coaching.

 

“El optimista tiene siempre un proyecto. El pesimista, una excusa.” (Iosu Laoz)

Responde la siguiente pregunta:

¿Cuáles son las expectativas que no has podido cumplir o cubrir de ti mismo? Ya sea personal, profesional, familiar o en cualquier aspecto de tu vida.

¿Cuáles son las causas por las que no lo has hecho?

Además del dinero y el tiempo, ¿qué otras causas tienes para decir que no has podido completarlas, ¿Si tuvieras el tiempo o el dinero ya lo hubieras hecho?

La respuesta que estás teniendo está en función del deseo de obtenerlo, es decir, si tienes ganas de cubrir esa expectativa te puedo decir que incluso ya estás haciendo algo al respecto, de otro modo, tus consideraciones serán suficientes para no hacerlo ni hoy, ni mañana, ni en mucho tiempo; ya que hay algo más que no te deja avanzar (es una vocecita que te dice cosas como: ¿para qué?, ¿qué caso tiene?, incluso ¿esto que lees para qué?).

Como dije, no hay respuesta buena, ni mala, sin embargo, teniendo sesiones de coaching podrás saber por qué esa “vocecita” habla y te da la razón del porque no logras aún ciertas cosas en tu vida y cómo hacer para que logres lo que incluso nunca te habías imaginado.

 

 

 

EN EL FESTEJO DEL DÍA DEL PADRE: NO SE CONOCEN CIFRAS DE LA FECUNDIDAD MASCULINA. LAS DESVENTURAS EN SU ESTIMACIÓN

Act. Teresita E. Ruiz Pantoja
Mtra. en Demografía
CRIM-UNAM
teruizp@gmail.com

Sobre la maternidad, se sabe que alrededor de 32 millones 744 mil mujeres de 12 años y más eran madres en 2015, con 2.3 hijos en promedio, y se ha calculado la edad al primer hijo, es cercana a los 20 años. Las mujeres en ciudades tienen en promedio menor número de hijos, que aquellas de medios no urbanos (2.3 frente a 2.8), y que a mayor escolaridad, menor número de hijos: 3.3 entre las que no tienen escolaridad y 1.8 hijos por mujer entre las que tienen educación Media Superior o Superior (ENADID 2014 y Encuesta Intercensal 2015, INEGI).

Sin embargo, saber cuántos Padres hay en México, es una tarea titánica y pendiente de calcular. No existen cuestionarios diseñados para saber de forma directa acerca de la fecundidad masculina: cuántos varones tienen hijos, el promedio de hijos por varón, y la edad promedio a la que se convierten en padres (como en el caso de las mujeres). No obstante en la academia siempre ha estado latente la intención de estimar las Cifras, valiéndose de métodos indirectos, así como de otras fuentes no propiamente demográficas – las estadísticas del IMSS o del Registro Civil, por ejemplo -.

En una entrevista a la Dra. Olga Rojas, investigadora del COLMEX en junio de 2013, comentó que para ese año “se calculaba que la edad a la que los hombres tienen su primer hijo es cercana a los 25 años; y que en los entornos rurales, el primer hijo llega dentro de los primeros meses de la unión, en tanto que en las ciudades puede tardar hasta algunos años” (revista Expansión).

El hecho de no conocer las cifras de la fecundidad masculina no es una carencia puramente de interés por generar estadísticas, el problema conlleva un telón de fondo difícil de superar, – las mujeres siempre sabremos cuántos hijos parimos, pero los hombres pueden no saber cuántos hijos engendraron o no reconocerlo.

En el conocimiento de esta situación, quise aprovechar la fuente de información demográfica más reciente que se tiene y caí en la tentación de darme a la tarea de hacer un Ejercicio (muy burdo) que me permitiera Estimar el número de hombres que tenían hijos hasta marzo de 2015, y sus características sociodemográficas Básicas y así saber cuántos hombres en  México, festejaron el día del padre (más menos un margen de error).

La Encuesta Intercensal 2015, pregunta acerca del lugar de residencia del padre de todos los  miembros del hogar – misma vivienda o fuera de ésta – y capta información para todos los residentes en la vivienda.

El reto no es fácil y me enfrentó a reconocer que dar un dato del número de padres en nuestro país en este momento, sería muy aventurado e irresponsable. Al no haber una pregunta directa hacia los varones referente a que si han sido padres, la construcción del Dato debe ser cuidadosamente diseñada, ya que requiere de un minucioso tratado de los arreglos familiares que ocurren dentro de los hogares, dónde se sabe que en una misma vivienda pueden corresidir no solo los hijos con sus padres (hogares nucleares), sino también suegros(as), abuelos (as), cuñados(as) sobrinos(as) o personas con otro parentesco (hogares expandidos), que multiplican la tarea del investigador, al tener que identificar a los varones que son padres de esas otras personas, cuidando de no caer en errores de omisión o duplicación de la información. Sin embargo, aún cuándo se cuide de identificar a los padres que no corresponden al jefe del hogar o a su cónyuge, el dato seguirá siendo aproximado, ya que hay varones con más de una familia que no son visibles para la fuente de información.

Con todas esas implicaciones, estimé que dentro de los 31 millones 949 mil 709 hogares que habían en el país en 2015, residían 17 millones 957 mil 111 padres, donde nueve de cada diez, eran jefes del hogar. Resta por estimar el número de papás que no residen en la misma vivienda que sus hijos, como parte de otros arreglos familiares, y cuyo cálculo hará conocer el universo completo – quiero imaginar que la cifra total debe andar muy cercana a los treintaitantos millones de varones.

De los padres de familia jefes del hogar, se calcula que cada uno tiene en promedio 2.1 hijos. 65% tenían entre 30 y 54 años de edad, casi 12% tienen menos de 30 años, y un 17% entre 55 y 69 años. Cinco de cada cien no tienen escolaridad, 30% cuentan con Primaria, 28% con Secundaria, 19% con Bachillerato o estudios técnicos, 14% cuentan con Licenciatura, y 2.5% con algún posgrado. El 83% tenía trabajó, 5.1% era jubilado o pensionado, 7.2% no trabajó y el resto está en otra situación.

En un inicio se presume que el perfil que presentan estos padres jefes de hogar, no debe alejarse mucho del que presentan el total de varones que han pasado por la paternidad: tienen en promedio casi el mismo número de hijos que las mujeres; se concentran en las edades adultas jóvenes; son de escolaridad predominantemente básica, y la mayoría se encuentran trabajando.

 

Consultas

INEGI (2015), Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, ENADID 2014. Consulta en línea

INEGI (2016), Encuesta Intercensal 2015. Base de datos de la Muestra y Consulta en línea de Principales Resultados.

La identidad de los padres mexicanos, “invisible” para las estadísticas, en Expansión en Alianza con CNN Noticias, 16 de junio de 2013. http://expansion.mx/salud/2013/06/16/la-identidad-de-los-padres-mexicanos-invisible-para-las-estadisticas

¿Qué es mejor: Negocio o empresa?

El negocio es una operación de cierta complejidad, relacionada con los procesos de producción, distribución y venta de servicios y bienes, con el objetivo de satisfacer las diferentes necesidades de los compradores y beneficiando, a su vez, a los vendedores.

La empresa es una unidad económico-social, integrada por elementos humanos, materiales y técnicos, que tiene el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios. Para esto, hace uso de los factores productivos (trabajo, tierra y capital).

Empecemos a diferenciar estas palabras, y estaremos empezando a pensar diferente: un negocio es vender un auto, una empresa es crear una agencia de venta de autos.

Me parece que la forma en cómo hemos visto en este país la forma de hacer riqueza es proporcional a lo que quienes arriesgan un capital están dispuestos a tener, a lo largo del tiempo he escuchado a muchas personas decir que tienen un “dinerito” ahorrado y que van a poner un negocio. Este termina siendo una papelería, una tienda, un local rentado o propio para vender “algo”. ¿Qué sucedería si en lugar de vender “algo” se enfoca en producirlo, o crearlo, o comercializarlo?, probablemente no tenga un negocio; sino una empresa. O el escenario más victimoso, decir que un ingeniero se cree dueño del país, cuando lo que ha hecho es invertir su dinero en empresas y donde crea fuentes de empleo para el país.

Del mismo modo, hay quienes quieren iniciar un negocio, en el cual no han puesto ni por escrito qué quieren hacer.

No pretendo criticar a quien tiene un local con una papelería, o una tienda de abarrotes; de hecho, es parte de la cultura de nuestro país que estas existan (o aún algunas), sin embargo, son las cadenas de empresas quienes llegan a alguna ciudad y “empiezan” a ganar terreno antes los pequeños, simplemente porque no pueden competir con los esquemas de alto volumen.

Por ejemplo: conozco un lugar donde venden una birria (caldo a base de carne de borrego), donde el dueño de ese lugar siempre está presente, y probablemente tiene 20 años vendiendo birria, y sigue teniendo el mismo local, las mismas mesas, y el mismo tipo de vida; mientras que hay quien vende quesadillas, pozole, desde hace 20 años, y hoy en día tiene ya 20 sucursales. ¿La diferencia? Uno es negocio, y el otro es empresa.

Y si, la responsabilidad de ambos es diferente, pero en esa proporción son las ganancias, y en la misma proporción se crece y se pueden tener más opciones para todos los consumidores. En el caso que mencionaba, debo trasladarme 40 a 45 minutos en auto para comer la birria que les comento, mientras que, para un pozole, existen 20 sucursales en la ciudad, la más cercana está a 3 minutos en elevador.

Saber por qué una persona no logra tener una empresa puede ser difícil, y existen desde las excusas de desconocimiento del mercado, el miedo de fracasar, no saber cómo se hace. E incluso podría mencionar, la falta de ahorro que es otro tema que debemos abordar y que determina fuertemente si una empresa nace o no.

También podría decir, que es un tema de educación: pocos hemos entendido que estudiar una carrera universitaria nos debería permitir tener la libertad de tener el trabajo que quisiéramos; incluso no estudiando una licenciatura. Sin embargo, creemos que estudiamos para trabajar en un lugar “casi” de por vida, pero no para poder tener una empresa y vivir de la rentabilidad de ella.

A todos los que desean independizarse, piensen en una empresa, no en un negocio; y como el primer ejemplo: tengan una agencia de autos, no sólo vendan uno. Existen talleres y procedimientos para crear una empresa desde los cimientos, para saber qué quieres y qué servicios ofrecerás, hasta qué hacer y qué no hacer en situaciones específicas.

Por último, diré que el negocio informal, existe porque no tenemos el hábito de formalizar, tenemos miedo de tener una responsabilidad y hasta de pagar los impuestos que deberíamos, y después decimos que no hay pavimentación, el cobro de luz es exagerado, los lugares quedan sucios, o invaden y no podemos pasar; el flujo circular de la economía se detiene en este punto; no hay manera de que el ciclo se cierre.

El salario emocional

Si escuchaste que en tu empresa hay “salario emocional” seguramente quisiste salir corriendo pensando que te pagarán con amor y no con dinero…pero calma, no es nada malo, !! al contrario ¡¡

La vieja escuela empresarial hablaba de horarios de trabajo fijos y muy estrictos, jornadas extenuantes, tiempo extra, permisos imposibles. Incluso grandes firmas o empresas transnacionales tenían (o tienen) ejecutivos exitosos que generan ingresos importantes y prestigio pero que llevan una vida disfuncional, problemas de pareja, familiares, de salud, etc.

Las nuevas generaciones (y las no tan nuevas) estamos cada vez más enfocadas en la calidad de vida, hay quienes incluso rechazan posiciones que les impedirían pasar fines de semana con sus familias, o tener horarios que no les dejen tiempo para desarrollar gustos o aficiones.

También para quienes hemos logrado una posición profesional privilegiada a través de muchos años de esfuerzo, se vuelve prioritario bajar un poco el ritmo y disfrutar de lo obtenido.

Es aquí donde las empresas se ven en la necesidad de buscar herramientas que nos permitan tener a personas talentosas y comprometidas que al mismo tiempo se sientan plenas en su desarrollo personal.

Surge así un concepto que ha sido llamado “salario emocional”, que si bien significa recompensar al empleado con algo diferente al dinero, de ninguna manera significa que su remuneración económica se va a ver reducida.

El salario emocional son aquellos beneficios que les damos a los empleados y que les aportan bienestar personal, ya sea en su familia, pareja, salud o esparcimiento.

Algunos ejemplos de salario emocional puede ser horario flexible, home office, gimnasio, clases, etc.; pero es indispensable tomar en cuenta que no todos los empleados necesitan lo mismo y que aplicar un “beneficio emocional” puede hasta ser contraproducente para algunas personas.

Así pues habrá para quienes trabajar una hora más todos los días a cambio de salir temprano los viernes sea maravilloso, pero tal vez esta medida para quien es mamá y debe salir corriendo a la guardería por su hijo resulte un desastre de lunes a jueves.

Podrías aplicar un día de home office a la semana como medida fija, pero si tienes personal que por el tipo de trabajo no pueden aplicarlo, lejos de aportar, generarás resistencia y sensación de injusticia en ellos por no poder tener un beneficio general.

Por ello las medidas que tomes para el otorgamiento de estos beneficios deberán ser siempre personalizadas y todo el equipo de trabajo sabrá que su beneficio es único y particular.

Como empresarios debemos tener claro que la gente disfruta trabajar en nuestra organización y reconocen en ella a directores que se preocupan de forma legítima por ellos, tendremos una empatía y mejor desempeño.

Esto último es real e indispensable, el salario emocional no es un acto “falso” de parte de los empresarios para darles “atole con el dedo” a nuestros colaboradores; hacerlo de esta forma tarde o temprano va a generar molestias en el empresario y con ello repercusiones negativas.

No debemos olvidar las obligaciones legales que como patrones tenemos y tener claro que los beneficios personales que otorgues no podrán contraponerse a las obligaciones que se tienen como patrón o a los derechos que los empleados tienen. Estos beneficios especiales deberán estar siempre en consenso con ellos.

Te compartimos algunos ejemplos de “salario emocional” que puedes aplicar en tu organización, algunos de ellos pueden tener relación económica, pero al final buscan brindar un beneficio personal:

  • Horario flexible
  • Home office o trabajo a distancia
  • Viernes de medio día
  • Poder llevar a sus hijos alguna vez a la oficina
  • Días libres (cumpleaños, actividades escolares de sus hijos)
  • Capacitación o clases que no estén relacionadas con su puesto en el trabajo (baile, liderazgo, inglés)
  • Permitir el acceso limitado al celular o a redes sociales
  • Espacios de esparcimiento (gimnasio, clases de zumba, salas de descanso o juegos, salidas pagadas a algún lugar recreativo)
  • Actividades de impacto social (campañas de reforestación, visitas a casa hogar, campañas para cuidado de animales)
  • Apoyo para útiles escolares, pasajes.
  • Concursos semanales para ganar un día de permiso
  • Poder llevar a su mascota (si la instalación lo permite y el reglamento cuando es un lugar compartido con más empresas)
  • Hacer entre todos algo por alguno de los empleados e irse turnando
  • Reconocimiento

Cada organización puede definir, con base en sus operaciones, cuales beneficios emocionales pueden implementar.