LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN MÉXICO 2016. ALGUNAS NOTAS DE INTERÉS

Act. Teresita E. Ruiz Pantoja

Mtra. En Demografía

CRIM-UNAM

teruizp@gmail.com

La Investigación Científica (IC) es la piedra angular de la innovación y desarrollo de tecnologías de un país. Activa su economía, fomenta su producción, genera conocimiento y resuelve problemas sociales de todo tipo,  en salud y educación, por ejemplo.

En México la IC había estado dormida hasta principios del siglo pasado y la comunidad científica era minúscula, sin muchas posibilidades de crecimiento y su productividad se limitaba a repetir lo que venía del extranjero. “La situación mejoró de manera notable hasta la segunda mitad del siglo XX, en que con mayor presencia empezaron a consolidarse diferentes grupos de investigadores. Se formaron las primeras Escuelas en distintas especialidades y la calidad de algunos trabajos alcanzó nivel internacional. Todo con el apoyo de la UNAM y de otras pocas instituciones públicas de educación superior. Sin mucho respaldo del Gobierno, la propia comunidad científica promovió la formación del Conacyt, generó y conservó la iniciativa de su propio desarrollo (y no los Planes Oficiales), institucionalizó a la ciencia en la UNAM (una vez que obtuvo su autonomía del Estado), fundó la Academia de la Investigación Científica hoy Academia Mexicana de Ciencias, ideó y fundó el Cinvestav  (y no la Secretaría de Educación), promovió el SNI (y no el Presidente De la Madrid), y propuso la creación del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia”.  (http://www.buenastareas.com/ensayos/Situacion-Actual-De-La-Investigacion-Cientifica/7451810.html)

No obstante, México tiene una grave crisis científica, “se encuentra entre los tres países que menos invierten en investigación y desarrollo, sólo detrás de Rumania y Chile, según un análisis del Fondo Económico Mundial (WEF) con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2014. La inversión de México equivale a 0.43% del Producto Interno Bruto (PIB). Rumania gasta 0.39 por ciento y Chile 0.36 por ciento. El promedio de inversión de la OCDE es de 2.4 por ciento del PIB. En contraste,  Israel y Corea son los mayores inversionistas en Investigación y Desarrollo con 4.2 por ciento de su PIB respectivamente. Japón, Finlandia y Suecia completan las cinco primeras naciones que gastan más en este segmento. Las potencias económicas como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia, aunque tienen niveles elevados, no rebasan el tres por ciento de su PIB”. (FORBES: 2014), http://www.forbes.com.mx/mexico-entre-los-paises-que-menos-invierten-en-investigacion/#gs.clnpnJI)

Según un artículo del periódico La Jornada del año pasado, México destinó sólo 0.34 por ciento a ese rubro (ejercicio fiscal 2015), aun cuando el artículo 25 de la Ley General de Educación, con relación al artículo 9 bis de la Ley de Ciencia y Tecnología, establecen que el gobierno federal debe destinar al menos uno por ciento del PIB a ciencia y tecnología. Así, la Cámara refiere que para 2015 las fuentes más importantes de los recursos públicos asignados a ciencia, tecnología e innovación en México provienen del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y de la Secretaría de Educación Pública. (La Jornada: 28 de marzo de 2015).

Hasta 2011, México ocupaba el lugar número 67 de 146 países, en el Índice  de la Economía del Conocimiento (IEC) del Banco Mundial. De acuerdo con esta institución, las economías basadas en el conocimiento son aquellas que invierten en capital humano y social, y promueven la generación de nuevos conocimientos para crear bienestar y resolver dificultades en la sociedad. Este índice se calcula con base en cuatro componentes: -Incentivos económicos y régimen institucional. -Educación y recursos humanos. -Sistema de Innovación. Y -Tecnologías de Información y comunicación (Osuna y Fernández: 21/mayo/2013).

Pero, ¿cuáles son las diferencias en la actividad Científica al interior del país?

El Centro de Análisis para la Investigación y la Innovación dio a conocer el Índice Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015 para cada una de la entidades federativas, compuesto por 12 indicadores generales  que incluyen la Inversión pública y privada en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y Producción Científica.

En el tema de Inversión privada y pública en ciencia, tecnología e innovación, se establecieron ocho indicadores: Gasto promedio en investigación y desarrollo tecnológico de las empresas por Entidad Federativa; Gasto promedio que realizan las empresas en innovación por Estado; Participación de las empresas en gasto en investigación y desarrollo tecnológico, respecto al presupuesto Estatal en CTI;  Recursos otorgados por el CONACYT para recursos humanos en el Estado, respecto a su presupuesto anual; Presupuesto del gobierno Estatal para CTI respeto al PIB; Recursos otorgados por el CONACYT para proyectos de CTI en la entidad federativa; y  Presupuesto del gobierno Estatal en CTI respecto del total de fondos del CONACYT a la entidad.

Las cinco entidades mejor posicionadas en este indicador son: Baja California Sur, Distrito Federal, Puebla, Chihuahua y Coahuila. En tanto que los últimos lugares los ocupan: Oaxaca, Guerrero, Sinaloa, Chiapas y Durango.

En el indicador de Producción Científica, considera el entorno de la productividad del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), así como su impacto en cada Estado y la relación que guardó con el sector privado. Contempla siete indicadores generales: Investigadores del SNI en relación con la PEA; Productividad científica de los investigadores del SNI; de acuerdo a la residencia del autor, impacto de la producción científica Estatal; Tasa de especialización productiva científica por subsector económico; Tasa de especialización productiva científica por categoría; Equilibrio relativizado al número de subsectores económicos especializados; e Investigadores en el sector privado por 100 mil habitantes.

En este renglón las entidades mejor calificadas fueron Distrito Federal, Morelos, Querétaro, Chihuahua y Baja California Sur. En tanto que Hidalgo, Tamaulipas, Campeche, Tabasco, y Oaxaca, tienen la menor productividad.

En cuanto al gremio científico de excelencia que conforma el Sistema Nacional de Investigadores (SNI[1]), las cifras del Conacyt para 2016, indican que éste agrupa a 25 mil 72 especialistas en los campos Físico matemático y Ciencias de la Tierra, Biología y Química, Medicina y Ciencias de la Salud, Humanidades y ciencias de la conducta, Ciencias sociales, Biotecnología y Ciencias agropecuarias e Ingenierías (Gráfica 1). Adscritos a 941 instituciones nacionales e internacionales. Y dónde 96.2 por ciento cuentan con el grado de Doctor. La UNAM aparece con la más alta concentración científica albergando 17.2 por ciento de esos investigadores, seguida del Instituto Politécnico Nacional, con 4.5 por ciento, y la Universidad Autónoma Metropolitana con 4.4 por ciento. La Universidad de Guadalajara participa con 3.7, el Centro de Investigación y de estudios avanzados del IPN con 3.1, la Universidad Autónoma de Nuevo León con 2.8, la Benemérita Universidad de Puebla con 2.3, la Universidad Autónoma del Estado de México con 2.1, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí con 1.8 y la Universidad de Guanajuato con 1.8, por mencionar las diez primeras instituciones del país.

[1] Creado Por Acuerdo Presidencial el 26 de julio de 1984, para reconocer la labor de las personas dedicadas a producir conocimiento científico y tecnología. Tiene por objeto promover y fortalecer, a través de la evaluación, la calidad de la investigación científica y tecnológica, y la innovación que se produce en el país. El Sistema contribuye a la formación y consolidación de investigadores con conocimientos científicos y tecnológicos del más alto nivel como un elemento fundamental para incrementar la cultura, productividad, competitividad y el bienestar social. En él están representadas todas las disciplinas científicas que se practican en el país y cubre a una gran mayoría de las instituciones de educación superior e institutos y centros de investigación que operan en México. En este sentido coadyuva a que la actividad científica se desarrolle de la mejor manera posible a lo largo del territorio y a que se instalen grupos de investigación de alto nivel académico en todas las entidades federativas. El SNI está organizado en cuatro niveles: Candidato, Nivel I, Nivel II y Nivel III. Y son requisitos indispensables para ser miembros: haber obtenido el grado de doctor y contar con aportaciones recientes en  artículos, libros,  capítulos de libros, patentes,  desarrollos tecnológicos, innovaciones, transferencias tecnológicas; así como en la formación de científicos y tecnólogos: dirección de tesis profesionales y de posgrado terminadas, impartición de cursos en licenciatura y posgrado y formación de investigadores y de grupos de investigación.

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Geográficamente, el Distrito Federal es el de mayor tamaño poblacional con 32.4 por ciento. Le siguen el Estado de México y Jalisco, con 5.8 y 5.1 por ciento de los investigadores. Nuevo León y Morelos con 4.2. Puebla, Guanajuato y Baja California entre 3  y 4 por ciento. Seis estados tienen entre 2 y menos del 3 por ciento. Siete entre 1 y menos del 2 por ciento. Y el resto tienen menos del uno por ciento de los investigadores, cada uno. Mapa 1

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verde ENTRE 1 Y MENOS DEL 2 POR CIENTO   morado MENOS  DEL 1 POR CIENTO


El número de investigadores por entidad, está correlacionado positivamente con la distribución territorial de la población de 30 años y más con escolaridad de al menos 19 años – correlación alta de 88 por ciento (Gráfica 2); y con la distribución territorial de la población de 30 años y más con escolaridad de menos de 9 años, – correlación de menor magnitud de37 por  ciento (Gráfica 3). Y está relacionada negativamente con el índice de marginación de las entidades (-32 por ciento), es decir, a menor marginación, mayor porcentaje de investigadores.

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Gráfica 2

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Gráfica 3

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Gráfica 4

A manera de conclusión, es preciso señalar que México es un país de enorme capital científico y de una gran vocación investigativa, por lo que “debe aprovechar plenamente sus recursos para impulsar un desarrollo basado en el conocimiento y explotar sus activos en la materia, comprendiendo polos de excelencia en la educación superior y la investigación científica, un acervo considerable de técnicos e ingenieros altamente calificados, y una amplia capacidad emprendedora”. (Osuna y Fernández: 21/mayo/2013).

 

Consultas

Sistema Nacional de Investigadores de México

http://www.conacyt.gob.mx/index.php/el-conacyt/sistema-nacional-de-investigadores

 

“Empresas mexicanas, sólo 5%
 hace investigación”, El Economista. (14 de noviembre de 2013)

http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2013/11/14/empresas-mexicanas-solo-5-hace-investigacion-desarrollo

 

Osuna y Fernández Manuel, “Urge fomentar la investigación científica en México”, en Expansión, en alianza con CNN, 21/mayo/2013.

Centro de Análisis para la Investigación y la Innovación (CAIINNO), Índice Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015. En internet

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